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La gran convención de nicaragüenses en el exterior
Heberto A. Blandino
El autor es investigador del FloridaDeparment of Health

Recientemente (el 9 de junio corriente) se celebró en Miami la Gran Convención de Nicaragüenses en el Exterior, para analizar y buscar soluciones al problema de la diáspora nicaragüense. La convención, pareció más bien las honras fúnebres en el exterior, para el agonizante gobierno de don Enrique Bolaños. Se escogió el Casino Hotel Miccosukee, de Miami, para celebrar el evento, no se sabe si con algún mensaje oculto u otra intención.

Como corresponde a cualquier acto de relevancia social, la mente creativa de un arquitecto, el señor José Francisco Terán, se desplegó para montarlo y cumplió con el esplendor de dichas honras. No faltaron detalles: las coronas fúnebres las portaban las intervenciones de los miembros del gabinete de gobierno. El eficiente protocolo estuvo a cargo del servicio diplomático del exterior de Nicaragua.

Los intelectuales amigos del gobierno se encargaron de las loas y reconocimientos de la obra brillante del futuro difunto. El presidente Bolaños leyó el testamento. Enumeró el crecimiento del capital con que dotó a la nación, aunque se le olvidó dar cuentas de las ofertas no cumplidas. Gajes de la edad.

Nombró a su heredero. Como devoto padre, lo aconsejó para que su comportamiento se apegara a los lineamientos que él ya tenía diseñado como perfectos para el futuro de la patria. El heredero, compungido pero feliz, aceptó con resignación ser el sucesor y juró ser siempre fiel al bello legado de felicidad hacia la nación que recibía.

No faltaron las plañideras que por el precio de tres días gratis en un hotel, con comida y bebida incluidas, cumplían su papel silbando unas veces, aplaudiendo otras. Al genial constructor de la convención no se le ocurrió dejar por fuera un apoteósico final y planificó un debate entre los candidatos a la Presidencia de Nicaragua.

Como toda obra que se precie de tal, se repartieron los papeles. Siendo el principal el del heredero, muy bien aleccionado desde hace 9 años.

Se invitó como testigo al doctor José Rizo Castellón para que diera fe del traspaso de mando. Para aliviarnos las penas y repartir cigarros, abrazos y contar chistes, se invitó al candidato Herty Lewites.

Hay que reconocer que los actores del debate cumplieron a cabalidad su papel, menos el señor Rizo, que se salió del libreto, cuestionó y dejó mal parado al heredero. La visión de estadista, su capacidad de oratoria y la fuerza de sus argumentos deslucieron el último acto de la bien montada obra de entronización del heredero. Eso no se le hace a un conservador, musitaba un miembro voluminoso de la organización.

A todo esto, los nicaragüenses del exterior, siguen y seguirán como estaban sin novedad en el frente, tal vez la próxima será.

De todas formas, felicitaciones a los que hicieron posible tan esperanzador evento, y mis censuras al doctor Rizo por desmontar el Happy End que todos esperábamos.

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