La población de Jiquilillo fue la que sufrió el mayor impacto de una marejada que inundó un tramo aproximado de kilómetro y medio, afectando humildes viviendas y áreas verdes de las casas de verano en ese balneario.
Un contingente de soldados del Destacamento Militar de Occidente socorrió a las víctimas y evacuó al menos a 16 familias perjudicadas en la costa del Pacífico.
“No queremos abandonar nuestras pertenencias, pero doy gracias a Dios que los soldados nos vengan a rescatar, porque yo puedo quedarme, pero temo por mis diez hijos”, afirmo Víctor Martínez, habitante de esa comunidad.
Pobladores hasta con 25 años de vivir en el lugar se niegan a abandonar sus viviendas. “Aquí esperaremos lo que venga”, dijeron.
Hay alerta
Una alerta a las embarcaciones menores y a los bañistas que visiten las costas, hizo el coronel Armando Gómez, jefe de la Fuerza Naval del Pacífico, quien advirtió que el fenómeno natural mantendrá por dos días más “picado” el litoral del Pacífico.
En Corinto resultaron perjudicados los dueños de negocios gastronómicos en Costa Azul y Pasocaballos, ya que sufrieron pérdidas y socavamiento de los ranchos típicos
Las olas alcanzaron alturas de 9 pies, lo cual no es común. Sin embargo, no causaron mayores estragos en Corinto, dijo Gómez.
“Todas las embarcaciones deben estar varadas. La pesca artesanal está limitada a 2 ó 3 millas náuticas, pues si los pescadores van más allá ponen en riesgo sus vidas por las corrientes y los vientos”, indicó.
Gómez descartó que un pescador del balneario El Tránsito, en León, haya perecido por el sobreoleaje. Marcos Trejos salió en su cayuco denominado La Garza, el mismo que ya se encuentra en tierra. “Iniciamos la búsqueda el mismo domingo, pero sospechamos que murió producto de alguna onda expansiva, ya que pescaba con bombas artesanales”, dijo.
El informe de Ineter
El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) advirtió sobre la presencia de ondas libres que desde el domingo pasado están afectando el comportamiento normal de las olas marítimas, provocando un aumento en la intensidad, frecuencia y tamaño de las olas en el Pacífico.
El fenómeno, conocido como marejada, provocó que ayer las olas en la costa del Pacífico nicaragüense superaran la altura máxima pronosticada para el período de marea alta, de 7.3 pies de altura, dijo Mario Baca, responsable de la Unidad Técnica de Desastres de Ineter.
La marejada también está afectando al resto de la región centroamericana, donde las olas han alcanzado alturas máximas de hasta seis metros, según agencias internacionales de prensa.
En el caso del Pacífico nicaragüense, el efecto más visible de las ondas libres es el avance del mar sobre la costa, informó Alejo Moreno, de la Dirección de Meteorología Sinóptica de Ineter.
Moreno explicó que la marejada es una consecuencia de la velocidad del viento en la región y de una tormenta en las profundidades del mar en el Pacífico sur, cuyo punto de ocurrencia aún no ha sido detectado por la tecnología de Ineter.
La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), de Honduras, declaró ayer una alerta preventiva en varias comunidades en el Golfo de Fonseca (Pacífico), por la cadena de marejadas que se comenzó a registrar desde el domingo.
Mientras, en Perú se han registrado fuertes marejadas con olas de hasta ocho metros de altura en la costa.