El presidente Hugo Chávez planea comenzar la construcción de la primera fábrica Kalashnikov en el hemisferio occidental, sembrando temores de que podría comenzar a armar a los revolucionarios de América Latina con miles de los legendarios fusiles de asalto rusos.
Chávez niega que tenga tales intenciones, asegurando que su gobierno compró 100,000 fusiles de asalto AK-103 de fabricación rusa y una licencia para fabricar los Kalashnikov, para defender su país “del más poderoso imperio de la historia”, dijo en alusión a Estados Unidos.
Su opositores son escépticos ante las incesantes acusaciones de Chávez respecto a una inminente invasión de Washington.
Muchos sospechan que el ex teniente coronel planea utilizar la fábrica de Kalashnikov, cuya instalación anunció la semana pasada, para proveer armas a sus aliados allende fronteras, entre ellos Cuba y Bolivia, al tiempo que forja una alianza militar contra Washington.
“Nuestro Presidente siempre ha tenido una mentalidad de guerra, pero ahora parece que esta mentalidad se ha convertido en una misión que fácilmente podría extender a otras partes de América Latina”, afirma William Ojeda, que planea enfrentar a Chávez en las elecciones de diciembre.
La administración del presidente George W. Bush también está preocupada.
Los primeros 30,000 Kalashnikovs están en Venezuela, mientras el resto llegará antes de finalizar el año.
Chávez ha asegurado que correrá sangre venezolana si EE.UU. invade Cuba o Bolivia, pero nunca ha afirmado que proveerá las armas.