Grupos de derechos humanos conmemoran este 19 de junio el 20 aniversario de la muerte de más de 200 presos de la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso durante tres motines, reprimidos ferozmente cuando gobernaba el socialdemócrata Alan García, que asume su segundo mandato en julio próximo.
Los organizadores y una asociación de familiares de las víctimas convocaron a una misa en una iglesia católica y un acto cultural por “la matanza (en las prisiones) del Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara”.
El aniversario coincide con la victoria electoral de García, del partido Aprista, que lleva como vicepresidente a Luis Giampietri, un almirante en retiro que fue uno de los jefes militares de la represión del motín en la isla del Frontón.
La sombra de una presunta responsabilidad penal persigue a García desde hace dos décadas. El caso se reabrió el 2000 luego que la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló contra Perú pidiendo una nueva investigación después de que el caso fuera archivado.
El más reciente acto de este largo proceso se produjo el 11 de abril del 2006, cuando el fiscal Edgar Chirinos amplió hasta julio las investigaciones para determinar si García tiene responsabilidad penal en el caso.
García, de 57 años, asumirá la presidencia el 28 de julio de este año por un período de cinco años y gozará de inmunidad.
Los motines ocurrieron el 18 y 19 de junio de 1986, cuando García, entonces con 37 años, ejercía su primer mandato presidencial y en momentos que Lima era sede de una conferencia mundial de la Internacional Socialista en presencia de 22 mandatarios, representantes de 70 partidos y cientos de periodistas.
La cita era presidida por el ex canciller alemán Willy Brandt, el dirigente socialista francés Lionel Jospin y el jefe de gobierno español Felipe Gonzales.
El motín fue sofocado a sangre y fuego: un centenar de internos fue ejecutado extrajudicialmente en la prisión de Lurigancho luego de rendirse y más de un centenar murió en enfrentamientos contra comandos de la marina en el Frontón, donde 30 sobrevivieron.
García y su gobierno fue acusado de haber autorizado el uso deliberado y excesivo de la fuerza contra los reclusos.
García denunció los excesos y decretó una investigación, que exoneró de culpa al gobierno y sancionó a jefes policiales, pero le sacó las castañas del fuego a los jefes militares. Sendero Luminoso desató entre 1980 y el 2000 una “guerra popular” que desató como réplica una represión que dejó en total 70,000 muertos, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación.