Dos fetos con deformaciones congénitas fueron extraídos del vientre de una cerda de granja que fue sacrificada en el rastro municipal de Jinotepe. Uno de ellos tiene dos trompas y tres ojos y el otro se formó con una de las patas delanteras más larga que la otra, lo que sorprendió a los trabajadores.
El médico veterinario Ángel Espinoza Avellán, encargado del matadero por parte de la Alcaldía, explicó que este tipo de casos se puede derivar de los alimentos para engorde y hormonas que ahora se usan en las granjas con el objeto de producir más carne. Otra causa también se puede deber a las medicinas de uso delicado.
Espinoza dijo que los fetos tenían dos meses de gestación y fueron descubiertos al sacrificar a la madre. Aseguró que durante un mes que lleva a cargo de ese matadero es la primera vez que detecta estas malformaciones en un animal.
Explicó que sostuvo una reunión con el encargado del área de Epidemiología del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) de Carazo y el administrador del rastro municipal para pedir apoyo de la entidad de salud, ya que se debe investigar la causa que originó esta deformación, pues si se usan hormonas o medicinas delicadas en alguna granja, esta carne no debe consumirse.
No obstante, Espinoza señaló que la respuesta fue que no hay presupuesto para mantener a una persona fija en el rastro municipal. En ese sitio diariamente se sacrifican entre seis a 15 reses y unos 30 cerdos.