La democracia, como todo lo que vale la pena en la vida, no es “chiche”, no es fácil, no es algo que se nos da como un derecho. La democracia es un proceso que hay que vivirlo, y cuidarlo. O sea, al contrario de lo que se piensa, no es un derecho, es una responsabilidad, y no sólo de la sociedad, sino de cada ciudadano.
Digo esto porque hoy inicia el proceso de verificación masiva que el Consejo Supremo Electoral está abriendo para que los ciudadanos puedan ir a sus respectivos centros de votación y se aseguren que aparecen en el padrón de ese centro. El proceso sirve también para notificar cambio de domicilio o para averiguar dónde está la cédula de esos ciudadanos que la tramitaron pero nunca la recibieron.
La verificación masiva se realizará hoy y mañana y también el próximo fin de semana. Es importante porque la falta de verificación, o sea no estar seguros cuál es el centro de votación que nos toca, es lo que ha originado el llamado “ratón loco”.
Ya el presidente del Consejo Supremo Electoral se “curó en salud” esta semana diciendo que después de esto, si el ciudadano no sabe dónde votar “ya es culpa de la persona, no del Consejo”.
En parte tiene razón porque la responsabilidad es de uno, pero lo que hay que señalar aquí es que tampoco la gente que controla el Consejo está haciendo todo lo posible por facilitarle a las personas la verificación.
Por ejemplo, es criticable que hasta esta semana empezaron a poner unas cuatro mantas en la calle para decirle a la gente las fechas de verificación. Conociendo perfectamente el problema del “ratón loco”, el CSE debió iniciar esta campaña con tiempo, además, bien pudo pedir ayuda a los medios de comunicación para difundir el mensaje a un menor costo. Estoy seguro que todos los medios hubieran ayudado.
Sin embargo, la realidad es otra, un Consejo que está controlado por un partido que sabe que mientras menos gente vote más le conviene, no le va a hacer el favor a la ciudadanía.
Pero este problema no debemos entenderlo como algo exclusivo de Nicaragua, la verdad es que —aunque aquí pareciera expresarse de la peor manera— la democracia siempre ha tenido y va a seguir teniendo enemigos, porque la democracia, la verdadera democracia, es del ciudadano, no del poderoso. Más bien, el poderoso siempre va a tratar de limitarla —cuando no exterminarla—, aquí y en cualquier parte del mundo.
Y las armas del ciudadano para defenderla son la información y el voto. Y estar informado también es una responsabilidad ciudadana. Estar informado de dónde hay que ir a votar y estar informado de lo que ofrece cada candidato y de las posibilidades de que esas ofertas se hagan realidad.
Un votante informado obliga al candidato a ser mejor, pero un votante desinformado puede ser tan dañino como la abstención misma.
Es por eso que hoy y mañana, y el próximo fin de semana los nicaragüenses no tenemos nada más importante que hacer que verificarnos.
Pero además de verificarse, obviamente, el ciudadano tiene la responsabilidad de votar el 5 de noviembre. Porque podemos no estar claros de quién queremos como el próximo Presidente de la República pero de lo que sí estamos claros es de quién no queremos como Presidente de la República.