En un recinto copado por efectivos policiales, un miembro del jurado de conciencia leyó ayer el veredicto absolutorio contra tres miembros de la familia Reñazco, acusados durante el juicio oral y público, iniciado el jueves por el Ministerio Público, como cooperadores necesarios en el asesinato de cuatro policías en la delegación de Bluefields, el 4 de mayo de 2004.
Si los Reñazco son inocentes, como concluyó el jurado, ¿quiénes colaboraron con el asesinato y quiénes son los asesinos? La Policía seguirá buscándolos.
El veredicto final cayó como agua fría sobre los agentes policiales que, cabizbajos y con los ojos llorosos, abandonaron el recinto judicial lamentando la falta de sensibilidad de los miembros del jurado.
El jurado de conciencia que declaró no culpables a José Ángel Padilla Oporta, Carlos Alberto Padilla Oporta y Marcos Reñazco Padilla, estaba compuesto por tres jóvenes y dos adultos.
Ese 4 de mayo, cuatro agentes policiales fueron asesinados con crueldad por sicarios todavía no identificados por la Policía Nacional. Las víctimas fueron el capitán Juan José Fúnez, la suboficial Ruth González García y los policías Róger Ernesto Villachica y Johnny Dometz Henry.
De esa agresión sobrevivió la agente Ana Estela Valderrama García, quien declaró ante los miembros del jurado de conciencia que el ex agente antidrogas Delvin Jirón Gutiérrez era uno de los agresores.
Valderrama García aseguró haber visto a cinco sicarios en la oscuridad y dijo que uno de ellos le preguntó cuántos puntos fijos había.
“El término punto fijo sólo es utilizado por los policías, por eso me confié; creo que entre los que llegaron... fueron policías, ahora sé que esa persona que me habló antes que me agredieran fue Delvin Jirón”, acusó la sobreviviente.
El ex jefe de la Policía de Bluefields, comisionado Luis Barrantes Jiménez, actual jefe del Distrito policial número 4 de Managua, declaró ante el jurado de conciencia que Valderrama le pidió que no la matara cuando trató de conversar con ella, tras la masacre.
“Cuando yo me hice presente donde ella estaba en el Sistema Penitenciario (de Bluefields), me le acerqué. Estela me gritó ‘no me mate, no me mate, no me mate’. Ella pensó que era uno de los asesinos, pero yo la calmé, me identifiqué, le dije que era el jefe Luis Barrantes y se calmó”, relató.
El jefe de la Policía de Bluefields, comisionado mayor Gregorio Aburto, anotó que el testigo de la Fiscalía, Domingo Alarcón Ortiz, aceptó ante el jurado de conciencia que proporcionó los guantes con los cuales se ejecutó el crimen; participó en la compra de los cuchillos con que mataron a los policías y observó cuando el taxi de la familia Reñazco iba detrás de la camioneta policial, después del crimen.
“Desgraciadamente los señores del jurado no vieron eso. Todo esto nos preocupa”, lamentó el jefe policial. “Nos sentimos ofendidos porque el jurado no actuó apegado a las pruebas. En Nicaragua pasa de todo, este es un país laboratorio, por tanto nosotros ya estamos totalmente curados”.
El fiscal especial del caso, Javier Morazán, dijo que el veredicto fue injusto porque había suficientes elementos de convicción contra tres miembros de la familia Reñazco.
¿Narcos pagaron testigos?
En Managua, el jefe de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), comisionado mayor Julio González, advirtió que pese a que los tres acusados como colaboradores fueron declarados no culpables, no descansarán hasta echar el guante a los autores directos y materiales de la matanza, que aún están en libertad.
“Los vamos a capturar donde estén”, sostuvo González, quien consideró que el sistema de justicia estaba en desventaja en ese juicio, porque “allí lo que estaba corriendo en recursos del narcotráfico era violento”.
“No me atrevería a decir si hubo dinero ante los jurados que salieron seleccionados, pero sí ante las otras personas que ellos presentaron como testigos; movieron mucho dinero, para efecto de crear condiciones y para que fuera un veredicto de no culpabilidad, ahí sí el narcotráfico invirtió mucho recurso para obtener este tipo de veredicto”, sostuvo González.
Aclaró que en este caso no hay ninguna responsabilidad del Poder Judicial, “porque no es el juez quien juzgó, es el pueblo”.
El director de la Policía, primer comisionado Edwin Cordero, lamentó que un trabajo de dos años haya terminado de esa manera. “Había suficientes evidencias, creo que los testigos eran más que elocuentes para esto, para condenarlos: una de las afectadas, la oficial Estela Valderrama, quien identifica claramente a Jirón como uno de sus agresores”, dijo.
El director de la Policía no descartó que el veredicto del jurado haya sido el resultado de la intimidación.
Tanto Cordero como González aplaudieron la actuación de los representantes del Ministerio Público en este juicio.
Cordero dijo que la vida de los testigos corre peligro, por lo que garantizarán protección para todos ellos.
Consultado sobre la solicitud de ampliación efectuada en semanas anteriores por la Fiscalía, que incluía investigar al subcomisionado Oscar Larrave, ex jefe Antidrogas en Bluefields, Cordero afirmó: “Nosotros concluimos que no hay ninguna vinculación de Larrave en este caso”.