Quienes este viernes pensaban donar un poco de sangre se encontraron con la sorpresa que el Banco Nacional de Sangre de la Cruz Roja Nicaragüense, en Managua, no estaba funcionando porque los trabajadores habían iniciado un paro de labores.
El motivo de la protesta fue el despido de los trabajadores Mario Medina y Oscar Hernández, quienes desde hace algún tiempo abogan por la creación de un sindicato dentro de la institución.
La creación del sindicato, según los trabajadores despedidos y resto de personal del centro, se debe a los bajos salario devengados y los continuos turnos realizados, pero también mal pagados.
“Cuando se dijo que se formaría un sindicato que velara por los trabajadores se dio una negativa de la institución de aprobar esta medida mediante represión y acoso a las personas para que desistieran”, aseguró Medina, quien el jueves a las 4:30 p.m. recibió la noticia de su despido.
Sin embargo, Melba Obando, responsable de personal de la Cruz Roja, negó las acusaciones y dijo que el despido de ambos trabajadores se debió a un ordenamiento administrativo relacionado al poco presupuesto que poseen.
Aunque descartó que más personas van a ser despedidas en las próximas semanas, mencionó que hacen revisiones a lo interno para analizar el desarrollo del Banco Nacional de Sangre.
“ni sabíamos”
“Cada institución tiene la potestad de tener su personal idóneo y hacer su recorte, lo vamos haciendo de acuerdo al artículo 45 del Código Laboral. Lo que nos basta es pagarle a ellos sus prestaciones sociales. No manejamos que se quiera formar un sindicato a lo interno”, indicó Obando.
La decisión de los trabajadores, de interrumpir sus labores, molestó a decenas de personas que se presentaron a donar sangre o porque necesitaban de algún análisis sanguíneo solicitado por la Policía Nacional, como uno de los requisitos para poder entregar las licencias de conducir.
“Vengo desde Ticuantepe y ahora me encuentro con esta situación, deben ganar más dinero pero no pueden dejar de atender. Voy a ser operada y por eso vine acompañada de dos personas que donarían sangre y así poder conseguir mis bonos y no tener problemas cuando me hospitalicen”, expresó Beatriz Góngora.
A pesar de la súplicas las personas no fueron atendidas y se espera que la protesta de brazos caídos continúe la próxima semana.