Tras la desaparición del iluminado terrorista Abu Musab Al Zarqaui, Al Qaeda cambiará seguramente su campaña mundial para recaudar fondos entre el islamismo.
Al Zarqaui se había convertido en una imagen clave en la venta de Al Qaeda: fue el terrorista que robó titulares con los más inimaginables y horripilantes ataques realizados por una red de combatientes extranjeros e iraquíes. Por más de tres años evadió a las autoridades.
Los funcionarios antiterroristas han señalado a Al Zarqaui como un polo de tracción islamista en el mundo entero e icono usado para recaudar fondos.
“Una especie de personalidad terrorista, se puede decir”, comentó el representante republicano Mike Rogers, que fue agente del FBI y que integra el comité de inteligencia de la Cámara de Representantes.
“Es un atractivo para cualquier organización. Han vendido el éxito de Zarqaui al evitar su captura en Irak”. Al Qaeda también ha tenido dificultades en el aspecto monetario.
En una carta enviada el año pasado, el número dos de la red, Ayman Al-Zawahri, aceptó el ofrecimiento de Al Zarqaui de enviarle dinero porque muchas líneas de financiación quedaron cortadas. Él y Osama Bin Laden se cree que viven ocultos en las montañas fronterizas entre Afganistán y Pakistán.
Al-Zawahri le pidió unos 100,000 dólares. “Te estaremos muy agradecidos”, agregó.
Un funcionario antiterrorista, que pidió no ser identificado, dijo el jueves que el próximo líder de Al Qaeda en Irak no será similar a Al Zarqaui, dado su carisma, sus contactos en cuatro continentes y su nivel de credibilidad entre terroristas y aspirantes.