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Soldo o sueldo
El verbo soldar sufre modificaciones en su conjugación. Les doy un consejo para evitar errores en ese sentido
Inés Izquierdo Miller
revista@laprensa.com.ni

Tengo en mi computadora un mensaje enviado desde Miami, Florida, por el señor Orlando J. Salas, quien nos escribió lo siguiente: “La felicito por tan importante misión que tiene en esa página de LA PRENSA. Mi pregunta es: hay un verbo que no sólo para mí ha sido difícil sino para otras muchas personas. Me refiero a soldar. ¿Cómo se conjuga en el presente: yo soldo, o yo sueldo? También el verbo toser: yo tueso o yo toso. Le agradeceré mucho su respuesta”.

Comenzaremos hablando de la definición del verbo soldar que procede del latín: solidare, que significa consolidar, afirmar. De ahí que sus acepciones, según el Diccionario de la Real Academia Española, sean: pegar y unir sólidamente dos cosas, o dos partes de una misma cosa, de ordinario con alguna sustancia igual o semejante a ellas. Componer, enmendar y disculpar un desacierto con acciones o palabras.

Al final aparece un detalle sumamente importante, pues nos dice que se conjuga igual que el verbo contar. Así de fácil. Si usted dice yo cuento, tú cuentas, él cuenta; de esa misma manera vamos a conjugar soldar: yo sueldo, tú sueldas, él suelda, ellos sueldan y nosotros soldamos. La conclusión para su primera pregunta es que no se dice yo soldo, sino yo sueldo.

Con respecto a toser, su origen es latino y significa: hacer fuerza y violencia con la respiración, para arrancar del pecho lo que le fatiga y molesta. Tener, padecer la tos.

Con respecto a su conjugación no es un verbo que sufra modificaciones, como en el caso de soldar, por ende puede decir yo toso, tú toses, él tose, nosotros tosemos, ellos tosen.

En el futuro simple tampoco hay cambios. En el pretérito es donde se dan unos leves cambios, con una diptongación en la desinencia que se manifiesta así: ellos tosieron.

Por lo anterior debemos recordar que los verbos regulares no modifican la raíz, como es el caso de amar: amo, amaba, amé o amaré. Mientras los irregulares sufren cambios en la conjugación que afectan a la raíz y que son resultado de la acción de las leyes fonéticas sobre el sistema entero de la lengua española.

Están los verbos “de irregularidad propia” que no tienen modificaciones comunes con otros verbos; se les llama “verbos de irregularidad mixta” porque pueden tener más de una irregularidad. Estos son de uso muy frecuente, por ello se suelen aprender de memoria.

Se agrupan según los tiempos verbales en que son irregulares, por ejemplo, hablamos de los presentes irregulares, los indefinidos fuertes, etc. Están los de irregularidad común, que comparten ciertas modificaciones de la raíz y se agrupan según la irregularidad que tengan en común.

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