Con las caras un poco más largas que la víspera, menos expresivos y más esforzados en los entrenamientos de ayer, los jugadores de Miami Heat aprovechan al máximo los dos días de descanso antes de su segundo partido contra Dallas Mavericks por el título de la NBA.
Dallas y Miami, debutantes en finales de la NBA, se disputan el campeonato de Liga en una serie al ganador en siete juegos y cuyo segundo choque está previsto para el domingo (8:00 p.m.) en la Arena de los Mavs.
En el primer desafío de la serie, jugado la noche del jueves, los Mavericks, propulsados por 32 puntos del base Jason Terry, se llevaron una victoria de 90-80.
El Heat vio desaparecer su ritmo ofensivo en los tres cuartos finales, luego de un primer parcial de ensueño, en el que tuvieron un 70 por ciento de efectividad en sus tiros de campo, y su astro Dwyane Wade había anotado 13 de sus 28 puntos totales.
Empero, Avery Johnson, el novel entrenador de Dallas, hizo algunos ajustes después de esos primeros 12 minutos, y el Heat vio cerrado su camino al canasto y su primera victoria en una final.
“No conseguimos ni un tiro desde afuera. Todos los puntos que marcamos en el último cuarto fue en la zona pintada. Tenemos que corregir eso”, reconoció Pat Riley, técnico de Miami, poco después de finalizar ayer la práctica de su quinteto.
El segundo y último cuarto fueron los que peor jugó el Heat. En el tramo final anotó sólo ocho tiros y estuvo 5m13s sin conseguir una canasta.
Riley reconoció que le preocupan esas intermitencias en el ritmo del equipo, mal que ha adolecido Miami en sus tres series de postemporada de este año, ante Chicago Bulls en la primera de la Conferencia Este, contra New Jersey en semifinales y con Detroit en la final.
Aunque no lo señaló, también le preocupa la inestabilidad de su gigante Shaquille O’Neal, quien por momentos se apaga por completo en la cancha.
“Hay que hacer que a ‘Shaq’ le llegue más el balón adentro, y tenemos que mejorar nosotros los tiros abiertos, esa es la clave”, dijo el veterano Antoine Walker, alero del Heat.
O’Neal y Walker aportaron 17 puntos cada uno, pero mientras que para el segundo esa es una producción notable, de acuerdo a su papel dentro del Heat, para el primero es un pobre aporte.
“Todo estará bien. ‘El Diesel’ siempre está mejor al día siguiente de un traspiés. Esperen hasta el domingo”, dijo un calmado y sonriente O’Neal.
En Dallas, mientras tanto, los festejos no pararon en casi toda la noche, con largas caravanas de autos paseando el triunfo por toda la ciudad, como si ya se hubiera ganado el campeonato.
Tras 27 años de espera para ver a su equipo en una final de la NBA, la fanaticada de Texas se muestra eufórica por el primer triunfo conseguido ante Miami.