MUNICH. - Un fuerte contingente de policías y guardias privados se desplegó hoy para el primer partido del mundial, pero el único problema que se presentó fue que se formaron largas filas de hinchas debido a los estrictos controles de seguridad.
Más de 2,800 policías de Munich y de toda la región de Baviera vigilaban la ciudad, inundada por miles de hinchas que vestían camisetas de distintos países. Policías a caballo patrullaban los alrededores del estadio en que Alemania derrotó 4-2 a Costa Rica.
Varios agentes rondaban lugares de venta de cerveza. La estricta seguridad fue en parte motivada por una serie de incidentes raciales en las semanas previas al torneo. Horas antes de la inauguración, la policía removió un cartel con la svástica nazi que alguien había instalado en un puente.
Pero en las calles y en el estadio no hubo problema alguno. "No hay indicios de la presencia de hooligans ni de protestas", dijo el vocero policial Wolfgang Wenger.
En las entradas del estadio, la policía revisaba bolsillos, bolsos y hasta billeteras, y confiscó cientos de botellas, astas de banderas e incluso cámaras de vídeo que los dueños podrían recuperar después. Nadie pareció molesto por los controles.
INCIDENTES AISLADOS
Un hincha, Swantje Wittstock, entregó una botella de perfume Hugo Boss, y dijo que no estaba seguro si volvería a retirarla.
"No me importa, no hay que tener vidrio en el estadio", dijo. "Creo que la seguridad está bien".
"Los alemanes son muy eficiente, así es que no creo que haya problemas", dijo Sophie Spindler, residente de la ciudad.
Algunos comerciantes del sector habían contratado guardias privados, temiendo saqueos si ocurrían disturbios, pero no hubo problemas.
Una de las pocas misiones inesperadas que tuvo la policía fue hacer salir de la estación de tren a una banda de siete músicos que tocaba en el lugar. La gente abucheó a los policías, pero estos explicaron que el alto volumen de la música impedía que la gente escuchara la información sobre los trenes por los altoparlantes. El incidente tuvo un carácter más bien festivo.
Desde Francfort, en cambio, se informó de dos incidentes con hinchas ingleses.
En uno, tres ingleses fueron prohibidos de entrar al estadio tras protagonizar una pelea con un taxista que se negó a recogerlos en el aeropuerto porque estaban borrachos.
En el otro, la policía tuvo que intervenir para detener una pelea entre dos ingleses y un griego en el barrio rojo de la ciudad.