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Este era el sitio de Hibhib, Baquba, donde se refugiaba el jefe de Al Qaeda en Irak y que fue bombardeado por los cazas F-16 de EE.UU. (la prensa/aap/us army)
Liquidan a jefe terrorista
Bombas de 500 libras fueron arrojadas sobre casa donde se escondía Abu Musab Al Zarqaui, jefe de Al Qaeda en Irak
Es el golpe de EE.UU. más importante desde la captura de Hussein
Thibauld Malterre
Bagdad/AFP
Analista: la guerra seguirá su curso

“La muerte de Zarqaui no representa un giro decisivo en el rumbo de la guerra en Irak debido a la naturaleza de la insurgencia”, explicó a la AFP el analista James Denselow, del reputado centro de investigaciones londinense conocido como Chatham House.

“La mayoría de los grupos insurgentes son nacionalistas sunitas. La insurgencia está compuesta por iraquíes que no están satisfechos con la ocupación, y la muerte de Zarquai no va a apaciguar ese descontento”, advirtió Denselow.

El experto en Irak destacó que la imagen de “Zarqaui como líder de la insurgencia iraquí” había sido fabricada, para consumo interno, por Estados Unidos, que lideró la invasión de ese país hace más de tres años. Pero esa imagen, dijo, no corresponde a la realidad.

“Zarqaui era responsabilizado de toda la violencia que ocurría en Irak. Pero la realidad es que este hombre no estaba en control de todo, como Estados Unidos quería hacer creer”, dijo el experto, explicando que por ello su muerte no llevará a una reducción de la violencia, ni a corto ni a mediano plazo.

“La insurgencia iraquí no era dirigida ni ha estado dirigida por Zarqaui”, reafirmó el experto, explicando que esa imagen de un todopoderoso líder de los insurgentes “era un mensaje destinado al público estadounidense y occidental, para hacerlos creer que todo giraba alrededor de un hombre ‘eje del mal”’.

Insistió que la clave para entender Irak requiere “comprender la verdadera naturaleza de la insurgencia iraquí”, que está constituida, indicó, “por varios grupos iraquíes reunidos bajo una bandera común” y cohesionados en su lucha contra la ocupación de su país.

Según Denselow, un posible efecto de la muerte del jordano podría ser, a largo plazo, una reducción en el número de combatientes extranjeros, apenas del 6 por ciento de los insurgentes que consideran que Irak es un buen campo de batalla para pelear contra EE.UU.

El jefe de la red terrorista Al Qaeda en Irak, Abu Musab Al Zarqaui, que orquestó una campaña de ataques sangrientos en el país, murió en una operación aérea de las fuerzas estadounidenses e iraquíes el miércoles al norte de Bagdad, informaron el jueves fuentes oficiales.

Estados Unidos y sus aliados celebraron la muerte del jordano, aunque fueron prudentes al hablar del impacto que tendrá la desaparición de Zarqaui en Irak, un país sacudido por la violencia, que este jueves causó al menos 35 muertos.

El anuncio de la muerte de Zarqaui fue hecho en una conferencia de prensa en Bagdad por el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, que indicó que “Zarqaui fue eliminado” el miércoles junto con otras siete personas.

“Lo que ha ocurrido es el resultado de la cooperación del pueblo iraquí, que ha facilitado una operación combinada de las fuerzas de Policía y de la Fuerza Multinacional”, declaró el primer ministro iraquí.

La muerte de Zarqaui es el mayor golpe asestado a las fuerzas hostiles a la presencia de Estados Unidos en Irak, desde la captura del ex dictador Saddam Husssein en diciembre de 2003.

El general norteamericano George Casey, que dirige la Fuerza Multinacional en el país, precisó que “Zarqaui murió durante un bombardeo aéreo contra una guarida aislada a 8 km al norte de Baquba, el miércoles a las 18H15 locales (09H15 en Managua)”.

El ataque de cazas F-16 “se llevó a cabo en base a las informaciones que facilitaron varios responsables de su organización, según las cuales iba a participar en una reunión a unos 8 km al norte de Baquba”, precisó.

Los aviones arrojaron un par de bombas de 500 libras, según la versión de los militares.

Las tropas de la coalición identificaron a Zarqaui “gracias a sus huellas dactilares, su rostro y sus cicatrices”, añadió al hablar de una operación en la que también participaron los servicios secretos jordanos, según fuentes de Amman.

El general Casey precisó que uno de sus lugartenientes más importantes, su consejero religioso, el jeque Abdel Rahman, “también murió” en la operación.

Precisamente la vigilancia llevada a cabo sobre Rahman condujo a la identificación del escondite de Zarqaui, explicó el portavoz del ejército estadounidense, el general William Caldwell.

Rahman “nos fue señalado por alguien perteneciente a la red de Zarqaui”, añadió.

Por su parte, el ejército estadounidense presentó a los periodistas una fotografía en la que aparece el rostro de Zarqaui, de 39 años, con los ojos cerrados y con una poblada barba negra.

Según Caldwell, “además de Zarqaui y Abdel Rahman y de un cierto número de miembros de Al Qaeda, una mujer y un niño murieron cuando dos bombas de 250 kg fueron lanzadas contra su casa”.

Fuentes cercanas a la familia del terrorista afirmaron que, “probablemente”, una de las tres esposas de Zarqaui murió en la acción. “Abu al Masri, uno de los lugartenientes de Zarqaui, es el candidato más probable a la sucesión”, estimó por su parte el portavoz estadounidense.

Al Qaeda confirmó

Al Qaeda confirmó la muerte del jefe de su célula iraquí en un comunicado publicado en una página de Internet islamista, y prometió seguir con la violencia.

“Nos comprometemos ante Dios a continuar imponiendo su ley en Mesopotamia”, prometió el grupo en su nota.

Aunque la muerte de Zarqaui fue presentada como un gran éxito de la Fuerza Multinacional, Estados Unidos y sus aliados se mantuvieron prudentes sobre su repercusión en la insurgencia iraquí.

El presidente George W. Bush, dijo que se trata de “un duro golpe para Al Qaeda” y una “victoria”, pero advirtió que, pese a la desaparición de uno de los hombres más buscados en Irak, los terroristas “continuarán con sus acciones”.

El principal aliado de Estados Unidos en Irak, Gran Bretaña, habló en los mismo términos y, así, el primer ministro británico, Tony Blair, confesó que “no tiene ilusiones” de que la violencia en el país del Golfo vaya a cesar.

“No debemos tener ilusiones” de que la violencia va a cesar, declaró el premier británico en una rueda de prensa.

“Sabemos que van a continuar matando, sabemos que hay muchos, muchos obstáculos para superar”, admitió Blair.

La OTAN, Australia y Japón también celebraron esta muerte, al igual que el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, que habló de “alivio”.

El secretario general de la ONU opinó que la muerte del líder de Al Qaeda en Irak, no viola la convención de Ginebra en materia de asesinatos selectivos.

“Irak es una zona de guerra. Hay muchos grupos peleando entre ellos y Zarqaui era uno de los que estaban en esta guerra, por lo que no creo que pueda equipararse su muerte con un asesinato selectivo”, dijo Annan en declaraciones a la prensa.

Annan recordó que Al Zarqaui no sólo fue responsable de “crímenes horrendos”, sino que además causó muchos problemas al Gobierno y al pueblo iraquí, por lo que “los iraquíes sentirán alivio por la muerte”.

Aunque Zarqaui ya no esté, Al Qaeda “sigue siendo una amenaza, ya que sus miembros seguirán intentando aterrorizar a la población iraquí y desestabilizar a su gobierno”, dijo por su parte el general Casey.

Poco después de que pronunciara estas palabras, tres coches bomba explotaban en la capital iraquí. Durante el jueves, al menos 35 personas murieron y más de 70 resultaron heridas en cuatro ataques con coche bomba en Bagdad.

Estados Unidos acusaba a Zarqaui, de nacionalidad jordana, de ser responsable de la mayoría de los atentados suicidas en Irak. Había sido condenado a muerte en rebeldía en su país, Jordania, y Washington ofrecía 25 millones de dólares de recompensa por su cabeza.

En los mercados internacionales, los precios del petróleo siguieron bajando y el dólar se situaba en alza frente al euro y al yen en Tokio, tras el anuncio este jueves de la muerte de Zarqaui.

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