Los Mavericks de Dallas pegaron primero en la Final de la NBA derrotando anoche al Heat de Miami 90-80 con un Jason Terry inspirado, desbordante, desequilibrante, efectivo, apretando el gatillo y siendo implacable en momentos decisivos.
La ventaja de sólo dos puntos 70-68 a favor de Dallas al entrar el juego a su último cuarto, nos obligó a abrochar los cinturones.
¿Qué podía ser previsible? La combinación de poder y rapidez de Shaquille O’Neal y Dwaine Wade empujando al Heat, o el funcionamiento que podrían conseguir bajo presión el temible alemán Dirk Nowitzki, Jason Terry y Josh Howard por los Mavericks.
Fue Terry quien se robó el show con una entrada fulminante y dos escopetazos de 3 puntos, que hicieron tambalearse a los Heats. Esa ventaja 82-72, tenía un gran significado pese a quedar pendiente tanto tiempo como lo son 7.44 minutos.
Esa ofensiva de Terry impidió ver un cierre agitado, con los nervios zigzagueando cambiando de acera y el pulso propenso a ser traicionado.
Los Heats en gran esfuerzo, llegaron a acercarse 82-79 faltando 4 minutos, pero desaparecieron de la cancha. ¿Cómo fue posible que en ese tiempo, sólo lograran un punto, en el único tiro libre concretado por Shaquille? La ventaja de los Mavericks queda graficada en los tiros libres. Anotaron 20 de 26, mientras los Heats, con Shaq fallando 8 consecutivos, acertaron 7 de 19.
Después de un rápido y eficaz canastero que mantuvo una atractiva alternabilidad en el marcador, los Heats se establecieron al ritmo de Wade, y se adueñaron del primer cuarto con ventaja de ocho puntos 31-23, sujetando al impetuoso y decisivo germano Nowitzki, controlando el radio de acción de Howard y evitando mayores proyecciones de Terry.
En un momento de inspiración y por supuesto de crecimiento, después de forzar un empate 56-56 en el tercer cuarto, Shaq falló dos libres, Antoine Walker no pudo concretar una veloz penetración que lo dejó solo con el cesto y Wade perdió uno de dos libres. Dallas aprovechó esa tregua y se volcó con un triple de Nowitzki rumbo hacia un cierre vertiginoso.
Actuando siempre como locales, Dallas enfrentará mañana a Miami, siempre desde las 8:00 p.m., en el American Airlines Center.