El partido Frente Sandinista de forma abierta ha intervenido en los asuntos de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua-León con la elección un tanto amañada de un diputado de ese partido como rector y un secretario general que defiende intereses partidarios en el mismo Consejo Electoral Departamental de León.
El doctor Rigoberto Sampson Granera se ocupó en los últimos diez años, con dedicación exclusiva a la política partidaria sandinista, abandonando la academia por puestos políticos de mejor cuantía. La única universidad pública que mantenía el decoro académico, la independencia política, la libertad de las ideas y del pensamiento como lo predicara Mariano Fiallos Gil, peligra de estar partidarizándose, como los demás poderes del Estado lo están producto del pacto.
En el sistema electoral universitario desbalanzan los sindicatos y la desproporcionada representación estudiantil. Los profesores, alma y nervio de una universidad no tienen el peso correspondiente de elegir a las autoridades de la academia, esto sirve para articular a la izquierda “carnívora”, los anticucos comités de base sandinista enrolados en la universidad, refugiados después de la derrota del noventa y sin muchas credenciales académicas, se benefician a la sombra del partido del rector.
A dirigentes sindicales y estudiantiles se les “paga” su voto con cuotas de poder: el secretario general del sindicato de empleados ha sido nombrado Comprador General de la Universidad, cargos moralmente incompatibles por las repercusiones financieras-laborales y por los delicados conflictos de intereses que de dichos cargos se derivan, en contraposición de las Normas del Control Interno de la CGR.
En el “quita-y-pone” es inconcebible que se haya pretendido sustituir al Vicerrector de Investigación y Postgrado, Edmundo Torres Godoy , por ser parte de otra fórmula adversa, la fuerte presión de la comunidad de investigadores rebotó la presión de la ATD y de los sindicatos, la calidad de su trabajo lo hacen no sustituible.
El sindicato de docentes sin embargo calló ante la democión sin razones de la Directora del Sistema de Bibliotecas, máster Susana Quiroz que refundó y reformuló el concepto de la biblioteca universitaria, haciéndola avanzar hacia el siglo de las Tecnologías de la Información y del Conocimiento.
El aporte a la Universidad, de la máster Susana Quiroz fue dejar la mejor institución bibliotecaria de Nicaragua y de Centroamérica. Defenestrada no por incapacidad técnico-científica sino por ser dirigente de la Alianza Herty 2006 y adversar, en la última elección, la plancha del actual rector. No vale un currículum impresionante con gerencia en bibliotecas en la Universidad de Illinois y ponencias temática internacionales como en Washington o Suecia. Si el ejercicio de estas funciones en la universidad depende de lo partidario, se cierne el exclusivismo en una institución que para su desarrollo reclama la libertad en las actividades humanas. Lo dicho es una muestra de las arbitrariedades políticas.
Los profesores desaprueban este trato a sus pares con especialización técnica de por sí escasa en el país, académicos que han hecho carrera administrativa leal a la institución. La actual administración no repara en los funcionarios científico-técnicos, los cargos de confianza, en estos casos, se deben a la institución universitaria y no a un rector y menos a un partido. Repartir no es renovar. No considerar esta diferencia sólo ocurre en regímenes totalitarios y anticipa una universidad fuertemente intervenida por la filiación partidaria.
No debe ser método el partidismo en la universidad. La libertad de ideas y la unidad en la diversidad es el camino de toda universidad. León asienta su gloriosa historia en sus dos grandes monumentos: la Santa Iglesia Catedral y su Universidad. El leonés que ama a León debe cuidarlos. A la Libertad por la Universidad.