La construcción de un barco en el patio de su casa en Granada y luego la demolición del muro trasero para sacarlo y navegar en el Lago Cocibolca junto a su familia no es el único mérito que tuvo Óscar Vannini, quien falleció el pasado 6 de junio.
Vannini, pedagogo con un Doctorado en Física y Matemática, llegó a Nicaragua en 1957, cuando la Organización de Naciones Unidas (ONU) lo envió con la misión de iniciar el Servicio Meteorológico Nacional en el entonces Aeropuerto Las Mercedes.
De origen italiano, Vannini jugó un papel importante en las mejoras de la producción algodonera, con la implementación de la tecnología de meteorología hasta 1965, recordó su hija Margarita Vannini.
PEDAGOGO ETERNO
A mediados de la década de los sesenta, Óscar Vannini elaboró el plan de formación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Centroamericana (UCA), la cual dirigiría posteriormente como decano durante unos seis años.
“Fue un hombre que impuso de forma científica la enseñanza en ingeniería y en todos los campos educativos donde estuvo inmerso”, dijo Emilio Pereira, ingeniero industrial y ex estudiante de Vannini.
Álvaro Velásquez, ingeniero industrial, opinó que “el doctor Vannini siempre estaba enseñando. Causaba profundo respeto, pero daba confianza para expresarnos y desarrollar nuestras actitudes”.
A inicios de los años setenta, Vannini trabajó como director técnico del Instituto Tecnológico Nacional, donde siempre colaboró, aún después de su retiro. Luego, a inicios de 1980 trabajó en proyectos navales independientes.
La salud de Vannini empezó a quebrantarse en 1992, cuando perdió la visión. Y muchos años después, producto de una caída, sufrió una trombosis pulmonar, que finalmente le provocó la muerte, a sus 87 años.
Los restos de Vannini serían incinerados anoche y según su hija Margarita, la mitad de sus cenizas serán enviadas a Milán, Italia y la otra quedará en Nicaragua.