Del sofocante calor de Texas a la tórrida humedad de Florida, la final de la NBA que jugarán desde esta noche a los Heat de Miami y Mavericks de Dallas promete ser una de las más “calientes” de todos los tiempos.
El Heat y los Mavericks protagonizan desde las 8:00 p.m. de hoy —cuando arranque el primer partido de una serie al mejor de siete—, una final de debutantes, algo que no se veía desde 1971, cuando Milwaukee derrotó a Baltimore.
Dallas tuvo que esperar 26 años para disputar un título. Miami 18. Y por el camino sufrieron múltiples decepciones, pero nunca cejaron en su empeño.
“Fue un largo camino, pero estamos aquí y lo vamos a disfrutar”, dijo el técnico del Heat, el veterano Pat Riley.
En la temporada regular los Mavs le ganaron los dos partidos al Heat, el último de ellos con verdadera paliza y 36 puntos de ventaja. Empero, la humillante derrota le sirvió a Miami para salir del bache en que comenzó la temporada, y desde entonces, con Riley al timón de la nave, levantaron vuelo hasta esta final.
“Olvídense de aquellos dos juegos. Los que valen son estos de ahora. Sólo voy a celebrar cuando esto esté terminado. Le dije a mis muchachos que el trabajo no está terminado todavía”, dijo Shaquille O’Neal, una de las estrellas de esta serie.
Riley, O’Neal, Gary Payton y Shandon Anderson son los integrantes del Heat con experiencia finalista. El técnico tiene cuatro anillos de campeón con Los Ángeles Lakers de los 80, pero ha perdido también otras cuatro finales. O’Neil tiene en sus vitrinas tres títulos con los Lakers, y ha fracasado en dos series cumbres, una con Orlando en 1995 y otras con Lakers en 2004.
Avery Johnson, el preparador de Dallas, y el alero Keith Van Horn, son los únicos de los Mavericks que han llegado a una disputa por el título. El primero ganó un anillo con los San Antonio Spurs en 1999 y el segundo no pudo hacerlo con los Nets de Nueva Jersey en el 2002.
La final de la temporada 2005-2006 se jugará entre dos equipos de características diferentes, pero con un baloncesto de alto vuelo, del que hace las delicias de la fanaticada y eleva el rating televisivo.
Dallas, con una maquinaria ofensiva basada en su astro alemán Dirk Nowitzki, es como un camaleón: se adapta rápidamente al perfil del equipo que tiene enfrente.
Miami tiene en O’Neal y el base Dwyane Wade a la mejor dupla de la NBA. Ellos, junto a jugadores de oficio como Jason Williams y Udonis Haslem, y los veteranos Gary Payton, Antoine Walker y Alonzo Mourning, constituyen el eje central de un equipo que atraviesa su mejor momento.