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La cola del avión DC 10 de la empresa Arrow cargo fue lo único que quedó dentro de los predios del Aeropuerto Internacional, el resto obstaculizaba un camino de Sabana Grande y predios privados. ( la prensa/B. Picado)
Alarma en el aeropuerto
El accidente registrado ayer por fallas técnicas en un avión de carga en el Aeropuerto Internacional Managua no ocasionó víctimas
El peligro de incendio o explosión motivó acciones de emergencia
Elízabeth Romero
nacionales@laprensa.com.ni
No hay peligro

El jefe oficial de la Dirección General de Bomberos, Jorge Martínez, no precisó el nombre del material radiactivo que trasladaban en el avión que ayer sufrió averías al momento de aterrizar en el Aeropuerto Internacional Managua, el cual no representa peligro para los habitantes de los alrededores.

Cinco especialistas de la DGB, con trajes de encapsulamiento, se encargaron de trasladar ese material a un contenedor especial y según Martínez se trata de un radiactivo de nivel bajo.

El comandante Salvador Gallo, de la dirección de Prevención de Incendios de esa entidad, y miembros de la Comisión de Energía Atómica, inspeccionaron en el terreno que el material fuese manipulado de forma segura.

El accidente a causa de fallas en los frenos al momento de aterrizar un avión de carga, procedente de Miami, Estados Unidos, a las 5:13 a.m. de ayer, activó el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) en el Aeropuerto Internacional Managua. El percance causó daños en la aeronave, pero la tripulación resultó ilesa.

Por más de cinco horas la terminal permaneció cerrada, lo que obligó a las líneas comerciales reprogramar los vuelos para la tarde de ayer y el transcurso de hoy. Aunque los trabajos en el sitio duraron todo el día.

En el avión DC 10, matrícula N-68047, de la línea aérea Arrow cargo, únicamente viajaba la tripulación y trasladaba 110 mil libras de carga variada, entre esta productos peligrosos y radiactivos.

El piloto del aparato es el capitán Matew Josef Cachetell, el copiloto Daneburi Elton Alonso Henry, ambos de nacionalidad norteamericana, y el ingeniero de vuelo, Lázaro Vega, de origen cubano, quienes resultaron ilesos, según las autoridades.

LA PRENSA conoció que los tripulantes de la aeronave estaban alojados en el Hotel Camino Real.

La aeronave ingresaba al aeropuerto con toda normalidad, pero al tocar la pista aparentemente le fallaron los frenos. Según una fuente relacionada a las investigaciones, el avión no entró completo a la pista, no lo hizo con la parte delantera, supuestamente porque no fue calculado el aterrizaje.

Las consecuencias fueron una fisura en el ala izquierda del aparato, donde están ubicados los tanques de combustible, ocasionada posiblemente al golpearse con las ramas de los árboles del lugar, lo que provocó un derrame que llevó a bomberos y otros organismos de socorro e instituciones que integran el COE a movilizarse para prevenir daños mayores.

El avión fue a detenerse a la parte sureste del aeropuerto después de un recorrido de 350 metros de pista, se pasó llevando la barda colocada en los límites de los predios de la terminal aérea hasta detenerse entre el camino de tierra que conduce de Sabana Grande hacia la Zona Franca y predios privados. En ese trayecto quedaron regadas algunas piezas del fuselaje.

El jefe de operaciones del puesto de mando de la Dirección General de Bomberos (DGB), Jorge Martínez, relató que el piloto se dio cuenta del problema que se presentaba en los frenos de la aeronave hasta que iban a aterrizar, por lo que hasta ese momento avisó a la torre de control, que a su vez dio la voz de alerta.

Dos carros especiales contra incendios de los bomberos fueron los primeros en ser movilizados, quienes sacaron a los tripulantes por una de las ventanillas de la aeronave.

“El derrame se controló, eso fue lo más rápido y lo más inmediato, porque eso sí representaba un peligro de incendio, la gasolina para aviones es especial, es más volátil que la gasolina común que utilizan los vehículos”, señaló Martínez quien mencionó que el área fue acordonada con espuma y arena y se cerró la fisura, lo que evitó el peligro de incendio en el lugar.

Fue hasta que el aparato se detuvo en tierra que los bomberos conocieron que entre la carga se trasladaban productos considerados peligrosos y material radiactivo aunque de categoría baja.

En la carga también se trasladaba producto corrosivo como ácido sulfúrico, ácido orgánico cítrico, ácido clorhídrico, dióxido de mercurio, metanol, gas comprimido y pintura.

Al sitio fueron movilizados especialistas de Averías, Explosiones e Incendio (Avexis), del laboratorio de Criminalística de la Policía Nacional, de la Dirección de Operaciones Especiales (DOE), soldados del Ejército, funcionarios de las diferentes instituciones y hasta los miembros de la Comisión de Energía Atómica en prevención de cualquier situación que pudiese presentarse. El acceso al sitio por el sector de la Zona Franca como de Sabana Grande fue prohibido por la Policía y el Ejército, que acordonó un perímetro de dos kilómetros aledaños al lugar del accidente.

El oficial de los bomberos dijo que a la hora en que ocurrió el accidente no había mucha actividad y la llovizna caída en Managua favoreció para que no ocurriera una tragedia de mayores proporciones, pues el terreno donde el avión se deslizó estaba húmedo.

Recordó que el roce del fuselaje de la aeronave pudo haber provocado chispas al hacer contacto con el terreno, lo que junto al material derramado pudo ocasionar un incendio o una explosión de grandes proporciones.

Mercadería peligrosa

El gerente del aeropuerto, Alfredo Chamorro, reconoció que entre la carga trasladada en el avión había “mercadería peligrosa”.

No obstante, indicó que se trata de una operación regular de la línea aérea, que opera con cinco frecuencias semanales y normalmente los vuelos los hace de madrugada. “No hubo ninguna advertencia (sobre fallas), al avión se le autorizó para aterrizar”, dijo Chamorro, tras señalar que la pista no sufrió daños. “Está intacta”, aclaró.

El Ministro de Transporte e Infraestructura (MTI), Ricardo Vega, prefirió esperar las investigaciones que realizará tanto Aeronáutica Civil como los especialistas de Avexis para evitar especular sobre las causas del accidente.

Pero adelantó que “sin pretender ser expertos consideramos que ese avión la única manera de llevárselo es en piezas...ustedes imagínense el tiempo que puede tomar, necesitás equipos especiales, grúas, hay que irlo desmantelando poco a poco, hay un montón de piezas que son reusables”.

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