Nicaragua expresó hoy su "preocupación extrema y de vigilancia" por el anuncio de Costa Rica de incrementar sus efectivos policiales en la zona fronteriza y por la pronta discusión en ese país de la Ley Migratoria.
Ambas medidas, según una comunicación que envió el canciller de Nicaragua, Norman Caldera, a su homólogo costarricense, Bruno Stagno, tienen como uno de sus propósitos detener el flujo de emigrantes nicaragüenses a Costa Rica.
"Nicaragua es respetuosa de las políticas de seguridad que pueden adoptar terceros Estados, pero tiene la obligación de velar y tratar de prevenir -en un marco de respeto a la soberanía de otros Estados- cualquier afectación a los derechos fundamentales de los nacionales nicaragüenses, con independencia de su situación migratoria", indicó Caldera, según la misiva difundida hoy por la Cancillería.
"Ello me lleva a solicitar a su ilustrado Gobierno la adopción de todas aquellas medidas que prevengan una eventual vulneración a los derechos de nuestros migrantes", agregó.
Caldera recordó a Stagno que ambos gobiernos se solidarizaron con México ante el anuncio hecho por EE.UU. de militarizar la frontera con ese país para evitar el paso de emigrantes latinoamericanos.
VIGILANCIA EN LA FRONTERA
En el comunicado, el funcionario nicaragüense señaló que el 26 de mayo pasado, el ministro de Seguridad de Costa Rica, Fernando Berrocal, anunció que una de las acciones del nuevo gobierno que preside Oscar Arias será la creación en el corto plazo de un cuerpo policial especializado para la vigilancia de sus fronteras con Nicaragua y Panamá.
Berrocal dijo que en la frontera con Nicaragua, donde actualmente existen 12 puestos de control policial, la meta de las autoridades de Costa Rica es incrementar el control con 39 puestos para cubrir los 300 kilómetros de territorio fronterizo.
El canciller Caldera reafirmó que durante décadas no ha existido "presencia militarizada" de la fuerza pública de Costa Rica en la zona fronteriza con Nicaragua.
"Por el contrario, se ha tratado de una presencia prácticamente inexistente, considerando que no existen razones que justifiquen una medida de esa naturaleza", agregó.
En cuanto a la Ley Migratoria, el funcionario nicaragüense anotó que el propio presidente Arias la calificó como "draconiana" en materia de derechos humanos.
"La Ley Migratoria, sumado a este incremento de fuerzas que tienen como uno de sus propósitos, el tema migratorio, obligan a mi Gobierno, como vuestra excelencia comprenderá, a mantener una posición de preocupación extrema y de vigilancia", acotó Caldera en la misiva.