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Iglesia católica es indefectible
Violeta Reyes de Padilla
La autora es miembro del ONG-ANIMU

La Iglesia católica, desde sus comienzos y a lo largo de los siglos ha sido sacudida por persecuciones, herejías y muchas infidelidades. Sin embargo, siempre ha salido avante en medio de las tinieblas que ha tenido que afrontar de dentro y de fuera, lo cual ha sido constante a través de los siglos. La Iglesia sufre actualmente ataques que vienen de todos lados como si hubiera una confabulación demoníaca para destruirla. Todo es en vano porque la Iglesia católica es indefectible, o sea, de carácter imperecedero ya que está edificada sobre una roca y subsistirá firme hasta el fin de los tiempos.

Desde las últimas décadas del siglo XX, y actualmente, la Iglesia católica ha estado recibiendo golpes de parte de teólogos católicos equivocados a los cuales se les ha pedido no enseñar en nombre de la Iglesia católica. Entre ellos está Hans Küng que criticó fuertemente a Juan Pablo II por haberse, según él negado a llevar a la postmodernidad en la que el mundo ha entrado desde hace tiempo. El teólogo Küng quiere una supuesta apertura de la estricta moral sexual de la Iglesia y la ordenación de sacerdotal de mujeres. La aceptación del sacerdocio femenino, por iglesias protestantes, ha causado que muchísimas personas de algunas de estas denominaciones se hayan convertido al catolicismo. Muy al comienzo del cristianismo hubo retos y herejías como el gnosticismo y el arrianismo el cual negaba la divinidad de Cristo, causando daño y dolor a la Iglesia. Estos errores doctrinales fueron separados, el primero desde dentro de la Iglesia y el segundo fue condenado en el Concilio de Nicea en el año 325.

En estos tiempos en que la ciencia y la tecnología han llevado la comunicación al instante, de un extremo al otro planeta, y que por desgracia se transmite con alarde y ostentación lo malo y la relajación de las costumbres, se ha llegado a atacar últimamente, lo sagrado. Toda esta influencia está haciendo daño a un mundo que está perdiendo el sentido de Dios y en el que las personas fácilmente se dejan llevar hacia el mal. Seguramente el demonio está haciendo de las suyas.

Los medios de comunicación, escritos o hablados, ganan millones transmitiendo falsedades como el Nacional Geographic magazine con el “Evangelio de Judas” y el gran despliegue de publicidad le está haciendo ganar una fortuna. ¡Una novedad que no es tal! En el siglo II aparecieron Evangelios apócrifos que proliferaron en la Iglesia primitiva y fueron desechados por no ser constatada su veracidad. Había otro tipo de apócrifos que proponían doctrinas heréticas, como el “Evangelio de Judas”, que apareció hace más de 1,800 años. Este papiro no es nada nuevo; lo que se está haciendo es revivir viejas herejías. Los que enseñaban este “Evangelio de Judas” eran gnósticos “cainitas”. Se llamaban así por Caín, quien era venerado junto a la serpiente que tentó a Eva, a los sodomitas y a otros más. Los “cainitas” justificaban todo género de obscenidad y malicia.

Hoy, lamentablemente, se ha desatado un deseo irresistible de riquezas y de todo lo que el dinero puede comprar: lujos, placeres, prestigio... sin importar la manera de conseguirlo. Una nueva forma de hacer dinero fácil es escribir libros y producir películas que satisfacen el morbo de la gente que anda buscando el descrédito de las cosas buenas para así justificar sus actuaciones permisivas y carentes de moral. El colmo es que con mentiras, fabrican una trama inexistente y hacen aparecer como ciertas falsedades y calumnias sobre el mismo Dios. Porque Jesucristo es el Hijo de Dios y es Dios y Hombre verdadero. En todo esto una verdad destaca: la corta memoria de la humanidad no tiene el alcance de recordar que “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

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