Mil personas mueren a diario en el mundo víctimas de armas de fuego, y muchas más resultan gravemente heridas. De ese total unas 560 corresponden a homicidio, 250 son muertes en guerra, 140 son suicidios; mientras que 50 son accidentes o casos indeterminados.
En un informe sobre la crisis global de las armas lanzado por la Red Internacional de Acción Contra las Armas Pequeñas (Iansa), advierte que la proliferación global de las armas de fuego y las armas ligeras afectan a cada país del mundo y representan una epidemia que debe ser tratada con la misma urgencia que la gripe aviar.
Iansa es una red con más de setecientas organizaciones civiles en el mundo y trabaja actualmente por el control de armas. En su informe señala que ningún país es inmune a la violencia provocada por las armas de fuego. “Las armas generan una enfermedad creada por el hombre y son, a todas luces, perjudiciales para la salud humana”, refiere.
Médulas espinales dañadas, sesos volados, familias destruidas, corazones rotos, es el resultado de las armas. Si la muerte, las heridas y las discapacidades físicas que resultan del uso de las armas de fuego fueran catalogadas como una enfermedad, lo consideraríamos una epidemia, indica el reporte.
En el mundo existen aproximadamente 640 millones de armas ligeras, lo que equivale a un arma por cada diez personas. Casi dos tercios de esta cantidad de armas se encuentran en manos de civiles.
Se estima que 1.6 millones de armas de fuego están en América Central, de las cuales sólo medio millón están legalmente registradas. Muchas de esas armas son remanentes de los conflictos militares que la región sufrió en las décadas de los años setenta y ochenta, especialmente en El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
Cuando esos conflictos terminaron, miles de armas militares fueron a parar al mercado ilegal y terminaron afectando también a otros países como Costa Rica, Honduras y Panamá. Los máximos exportadores de armas a la región son: Estados Unidos, Bélgica, Tailandia, Alemania, Canadá, Venezuela y Filipinas.
Según esa organización las armas de fuego juegan un rol crucial en el tráfico de drogas desde Colombia hacia Estados Unidos a través de Centroamérica. Usando millones de dólares, los traficantes han formado pequeñas milicias pertrechadas con armas militares, muchas veces superiores a las de las fuerzas de seguridad nacionales. Así, las redes de distribución de drogas también abastecen de armas, señala Iansa, en su informe por región.
NEGOCIO MILLONARIO
En el mundo cada año se invierten cuatro mil millones de dólares en el tráfico de armas, de los cuales es posible que cerca de mil millones no estén autorizados o sean ilícitos.
Al menos 1,249 empresas fabrican anualmente ocho millones de armas nuevas en 92 países. Además, se fabrican anualmente entre 10 y 14 mil millones de unidades de municiones, lo suficiente como para matar dos veces a todas las personas del mundo, consideran los expertos.