A un mes de haberse emitido el Decreto de Emergencia Económica, que pretendía una mayor regulación del tráfico de madera preciosa en varias zonas nicaragüenses, éste fue catalogado como innecesario por el gobernador de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), Reynaldo Francis.
El funcionario explicó que de muy poco sirve un decreto de esa magnitud, debido a que en la RAAN las instituciones fiscalizadoras del uso racional y legal de los recursos naturales no cuentan con el presupuesto necesario para aplicar las leyes.
Dijo a modo de ejemplo que en la delegación del Instituto Nacional Forestal (Inafor) de la RAAN sólo hay tres funcionarios para vigilar toda la zona. Mientras, el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) sólo cuenta con un delegado.
“Lo primero que hizo el Presidente (Enrique Bolaños) fue el decreto, y estuvimos de acuerdo, pero lo que teníamos que hacer era aplicar las leyes y destinar más recursos”, dijo el funcionario regional.
Explicó que la capacitación a los pobladores y comerciantes, sobre la comercialización de la madera, es otro método eficaz para cuidar los recursos naturales.
CONSECUENCIAS AMBIENTALES
Pablo Avendaño, Gobernador de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), comentó que la depredación maderera ha provocado grades daños al medio ambiente.
“El despale ha provocado la sequía, deslaves y grandes desastres naturales que han empeorado las necesidades de nuestra gente”, dijo.
Ambos gobernadores participaron en una evaluación del Programa de Desarrollo Local, ejecutado por el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE).
Durante la reunión en Managua, la titular del FISE, Azucena Castillo, explicó que a través del programa se destinaron alrededor de nueve millones de dólares para financiar proyectos demandados por la población del Caribe.