El Ejército de Nicaragua firmó ayer un convenio con el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) que le permitirá invertir en estudios biológicos cerca de la frontera sur del país.
Así lo dio a conocer el general del Ejército, Omar Halleslevens, luego de hacer oficial el acuerdo con el Marena.
El general dijo que el objetivo de la institución castrense es “tener una potestad que nos permita establecer con algunos organismos internacionales, la posibilidad de que hayan científicos que vengan a profundizar sobre esos temas”.
La idea del Ejército es que expertos en biología o miembros de universidades de cualquier parte del mundo, tengan a su disposición una infraestructura que les permita completar el atlas biológico de Nicaragua, que es uno de los menos amplios de la región centroamericana, es decir, no se sabe exactamente cuáles y cuántas especies de flora y fauna alberga el país.
LA PROTECCIÓN
Halleslevens aseguró que no habrá ningún intercambio de recursos entre el Marena y el Ejército, pero el ministro del Ambiente, Cristóbal Sequeira, destacó que con este nuevo “poder”, los militares podrán garantizar mayor seguridad en la Reserva Natural río San Juan.
Desde el año pasado, esta reserva montañosa está siendo amenazada con ser invadida por al menos cinco mil familias provenientes del centro de Nicaragua y del sur de Costa Rica y de madereros ilegales.
La presencia del Ejército se extenderá desde Bartola hasta Boca de Sarapiquí, en una extensión de 40 kilómetros de largo por dos de ancho.
A pesar de eso, Halleslevens negó que Nicaragua vaya a tomar represalias en contra de la decisión de Costa Rica, de poner más efectivos de vigilancia en la frontera entre ambos países, ubicada en la margen sur del río San Juan.
El general no reveló la inversión del Ejército en la zona, pero dijo que podía provenir del Instituto de Previsión Social Militar o de donaciones internacionales.