El ex presidente Alan García confía en que los peruanos le den el domingo una nueva oportunidad para gobernar y enmendar los errores que cometió en su primera Presidencia, tras la que dejó al país en la quiebra económica.
En toda su campaña ha pedido al país que lo perdone y le dé su voto para expiar sus pecados con un nuevo gobierno a partir de julio.
García, de 56 años, y líder del partido de centro izquierda APRA, ha trepado en las encuestas hasta colocarse como favorito para ganar en los comicios al nacionalista Ollanta Humala.
“Tengo una deuda con el pueblo, he aprendido de mis errores, y no les fallaré”, dijo García a sus miles de seguidores el jueves en su cierre de campaña, en la que exhortó a los peruanos unirse a su candidatura para enfrentar a la de Humala, al que ha llamado “ militarista” y “violentista”.
Su gobierno (1985-90) tuvo una hiperinflación del 7,600 por ciento y cerró con una deuda externa que representaba el 90 por ciento del producto interno bruto, en medio de una situación agravada por ataques de la guerrilla y mayores niveles de pobreza.
“Ahora las condiciones del mundo son distintas, y el porvenir nos abre las puertas, y Perú las tiene que aprovechar para ser el país más importante del lado sudamericano del Pacífico”, añadió.
García proviene de una familia de clase media, siempre ligada al APRA, y está casado con la argentina Pilar Nores, con quien tiene cinco hijos. Habla español y francés.
Político desde muy joven, despuntó a inicios de 1980 cuando fue diputado, lo que lo catapultó a ser elegido en 1985 el mandatario más joven del Perú, con 36 años.
Fue perseguido al fin de su mandato por su sucesor Alberto Fujimori, luego que éste clausurara el Congreso en 1992, y salió del país en medio de acusaciones de corrupción y violación a los derechos humanos.
Luego de autoexiliarse en Colombia y Francia, retornó al Perú en el 2001 para participar en las elecciones presidenciales de ese año y que perdió ante Alejandro Toledo.
García dijo que su política es de apertura al libre mercado, pero con un desenvolvimiento económico vigilado.