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En la tapa del libro
Danilo Arbilla

Hay cosas que están en la tapa del libro. Por ejemplo, que tras la suspensión de las negociaciones por el TLC entre Ecuador y Estados Unidos, Hugo Chávez “volaría” a Quito en el marco de su campaña evangelizadora antiimperialista y su sueño imperial bolivariano.

Otro caso cantado es la “denuncia” de Vladimiro Montesinos, señalando a Ollanta Humala como “peón” de una conspiración cubano-venezolana, para ubicar al Perú tras los pasos de la Bolivia de Evo Morales.

A pocos días de la elección presidencial, el siniestro jefe del servicio de inteligencia y hombre fuerte del régimen fujimorista, desde la cárcel lanzó de apuro un librito de 41 páginas donde destapa la olla. A Ollanta Humala le vino bien “el librito”; por un lado le quita el tufo “montesinista” : se le acusa de haber provocado un levantamiento militar que sólo sirvió como distracción para la huida de Montesinos, cuando el régimen se desmoronaba. Por el otro, suma a Montesinos, hombre muy desacreditado y bastante odiado entre los peruanos, a los que denuncian y critican el supuesto respaldo que Humala recibe de Chávez y sus petrodólares.

¡Qué cosa con este Montesinos! Mire que ocurrírsele esto justo ahora y nada menos que con respecto a Chávez, amigo desde hace años y a quien, se ha dicho, le ofreció darle una mano cuando sus fracasos en los intentos de golpes militares en Venezuela y a lo que el venezolano, luego, retribuyó dándole refugio en Caracas.

En este sentido no hay que olvidar que la intromisión desembozada de Chávez en los asuntos peruanos, apoyando a Humala y los insultos que públicamente ha proferido contra Alan García, han provocado un mayoritario rechazo de los peruanos y eso se reflejó de inmediato en las encuestas.

Ese ha sido el mayor aporte recibido por García. Mucho más que el apoyo del presidente Toledo —cuya baja popularidad , aunque algo inexplicable, es un hecho— u otro tipo de pronunciamientos en su favor “por ser el menos peor” o porque pese a su “desastrosa” gestión anterior no va a imponer una dictadura.

Es más, así como lo de Chávez perjudicó a Humala, el mismo efecto puede tener en la opinión pública este tipo de respaldo por descarte. Como me dijo en Lima una periodista amiga, que fue víctima de la dictadura fujimorista , “entre un malo ya probado y uno que hay quienes especulan que podría transformarse en un Velazco Alvarado, no veo cuál es la razón para optar por el primero”.

De todas maneras la mayoría de los entendidos vaticinan un triunfo de García, pese a que las últimas encuestas conocidas —en la semana antes del acto electoral está prohibida su difusión—, marcaban un acortamiento de la diferencia a favor del candidato del Apra.

Ahora, si gana García, también está en la tapa del libro que la tarea que le espera será muy ardua . En el campo internacional enfrentarse a Chávez puede serle redituable, pero en lo interno no le será fácil. Llegado al poder con muy poco apoyo propio —algo más del 20 por ciento en la primaria— al que se le suma un voto por descarte y con desgano, hace muy complejo gobernar un país con serios problemas sociales, muy inquieto, por momentos en estado de ebullición, todo lo que, además, Humala tratará de explotar y para lo cual es muy probable que sea alentado y quizás hasta financiado por Chávez.

(El autor es periodista uruguayo).

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