Más de 16 millones de peruanos irán a las urnas este domingo para elegir al próximo presidente de Perú, enfrentados a una encrucijada que han comparado con una elección entre el cáncer y el sida, en alusión al ex presidente Alan García, cuya desastrosa gestión aún recuerdan, y al nacionalista Ollanta Humala, con radicales propuestas que asustan a muchos electores.
La segunda vuelta se presenta a los peruanos como una elección entre dos males, en el que saldría favorecido García, líder del Partido Apra, quien es considerado por la mayoría como “el mal menor”.
“Aunque los votantes no están del todo de acuerdo con las posturas tanto de García como de Humala —del primero por su anterior gobierno, y del segundo por su actitud violentista— a la vez la tendencia mantiene al primero como la mejor opción”, dijo el viernes Alfredo Torres, analista y director de la encuestadora Apoyo en una reunión con la prensa extranjera.
La última encuesta publicable en Perú, divulgada por Apoyo el domingo pasado, indicó que García derrotaría a Humala con 55 por ciento de los votos válidos contra 45 por ciento. Pero un simulacro de votación, realizado paralelamente, mostró que García sólo sacaría una ventaja de cuatro puntos a Humala, con 52 por ciento de los votos válidos contra 48.
Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, ha manifestado su apoyo a Humala y ha insultado a García.
Hay 20% de indecisos
El sondeo demostró, por otro lado, la existencia de un 20 por ciento de indecisos.
“Es la más crítica elección en la que he participado en mi vida”, dijo a la AP Róger Robles, un ingeniero de 49 años, que optará por dar su voto a García a quien considera el candidato “menos malo”.
“ El cáncer tiene cura, el sida no”, agregó.
García, quien es considerado como un brillante orador, seductor de masas, y un viejo zorro de la política, ha basado su estrategia electoral en convencer a los peruanos de que es un político más maduro y experimentado y ha luchado por desvanecer los vívidos recuerdos que guardan los peruanos de su gestión (1985-90).
Muchos consideran a García como el peor gobernante de la historia del Perú, por haber dejado al país hundido en una grave crisis económica y caos social por la violencia terrorista del grupo rebelde Sendero Luminoso.
“De Alan ya conocemos sus antecedentes, dicen que esta elección es entre el cáncer y el sida, yo prefiero que gane el cáncer que es Ollanta. El sida, Alan, ya no tiene solución, el cáncer todavía puede salvarse”, dijo a la AP Verónica Velásquez, de 23 años, estudiante de turismo en la ciudad andina del Cuzco, donde Humala tiene un gran respaldo de la población.
Los peruanos recuerdan el gobierno de García por las colas para conseguir alimentos, las huelgas por mejores salarios, y los atentados con carros-bomba de Sendero Luminoso.
Mientras, Humala, un ex militar de 44 años, neófito en política y de tendencia izquierdista, es mirado con recelo por la clase política tradicional y las clases medias y altas por sus propuestas de cambiar el país para lograr una redistribución del poder más justa para los marginados de la sociedad.