El presidente venezolano Hugo Chávez visitó el miércoles la ciudad rusa donde se fabrican los fusiles Kalashnikov en el segundo día de su visita oficial a Rusia.
A pesar de la oposición de los Estados Unidos, que recomendó a Rusia reconsiderar sus contratos con Venezuela, el ministro de Defensa de Rusia, Serguei Ivanov, declaró a agencias rusas que “una revisión de los contratos está descartada por completo”.
Respondiendo a las críticas estadounidenses, Chávez dijo: “Yo no soy un agresor y no he venido a buscar armas para una guerra de todos contra todos”, según la agencia Itar-Tass. “Simplemente, nuestro ejército tiene armas viejas y ya no se fabrican (...) debemos cambiarlas por (armas) nuevas y fiables”, agregó.
Venezuela comprará a Rusia 100.000 Kalashnikov AK130. Cuando Chávez firme el contrato con Rusia esta semana, se les agregará 30 aviones de combate Sujoi y 30 helicópteros, por un monto de más de mil millones de dólares, según Moscú.
Un funcionario de la agencia de exportación de armas rusa Rosoboronexport afirmó que se están llevando a cabo conversaciones para abrir dos fábricas de fusiles Kalashnikov bajo licencia en Venezuela.
TEMEN QUE VENDA ARMAMENTO
“El señor Chávez evidentemente planea convertirse en un distribuidor de armas rusas en la región", afirmó el diario ruso Kommersant. Estados Unidos espera “que los rusos reconsideren su venta, porque nosotros no pensamos que eso sirva a los intereses de Rusia o de Venezuela”, sostuvo el martes Tom Casey, portavoz adjunto del Departamento de Estado.
La visita de Chávez a Rusia es parte de una gira mundial considerada por analistas como un intento de reforzar la resistencia a la influencia norteamericana. “Estamos rompiendo el bloqueo norteamericano que quería desarmar a Venezuela”, dijo Chávez el martes para la televisión estatal venezolana. “Nosotros no vamos a agredir a nadie, pero que nadie se equivoque con nosotros, sobre todo el imperio norteamericano que quiere dominar al mundo a punta de cañones y bombas”, agregó.
Durante sus viajes se ha reunido con dos enemigos declarados de Estados Unidos: los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y de Belarús, Alexander Lukachenko.
Después de Rusia, Chávez viajará a Irán. El miércoles llegará a Moscú, donde se entrevistará el jueves con el presidente ruso, Vladimir Putin.