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Rosticería o rotisería
La Real Academia acepta el uso de rosticería en Centroamérica, pero en otros lugares no es así
Inés Izquierdo
revista@laprensa.com.ni

Aunque todos hablamos de pollo rostizado y rosticerías como algo común, este uso sólo se aplica en Centroamérica porque en el Sur del continente se emplea rotisería.

Este nombre, que en lo particular no me gusta nada, es una adaptación gráfica de la voz francesa rôtisserie, que se emplea en los países del cono Sur con el significado de “establecimiento donde se preparan y venden comidas para llevar, especialmente asados, fiambres y quesos”.

Un ejemplo que aparece en el Diccionario de la Real Academia dice: “Fui a la rotisería en busca de comida y de una botella de vino” (Kociancich Maravilla [Arg. 1982]).

Sin embargo, en México y en el resto de Centroamérica se emplea con este sentido la voz rosticería, supuestamente es una adaptación del italiano rosticceria.

Rostizar, a su vez, es el verbo que nos da la acción de cómo se obtiene un pollo rostizado y su significado es “Asar carnes, especialmente pollos”.

Yo lo que veo raro es que un pollo frito o empanizado también lo venden como si fuera rostizado y no es igual. Aunque el diccionario no lo recoge, este sábado en la noche vi en la ciudad de León un rótulo que decía “Pollo brosteado”.

Como me entró la duda y nadie me sabía dar una respuesta busqué y revisando encontré este extranjerismo que alude a un pollo empanizado, porque lo pasan por huevo y harina. Tal vez esta palabra comience a usarse más y más y al final termine apareciendo en el DRAE.

La importancia de la RAE

Nos escribió alguien que sólo se hace llamar José y nos increpa, porque según él, no debemos “pedir la bendición de la Real Academia Española para hacer cambios en la forma en que hablamos, escribimos y cómo nos expresamos”.

Sigue afirmando don José: “Nosotros somos Nicaragua, y aunque tengamos una descendencia de españoles no significa que tengamos que obedecer las reglas que se aceptan en España. Somos capaces de comunicarnos con nuestro propio idioma nacional que deberíamos llamar Nicarao”.

“La espera de que sea incluida una frase nicaragüense en nuestro diccionario por la RAE, no es más que una aberrante dependencia de los colonizadores sanguinarios españoles que nos metieron a sangre y fuego sus creencias ”.

Este lector parece que no tiene idea de cómo funciona la RAE, la cual está constituida por las academias de cada país, donde se trabaja arduamente en el estudio de las múltiples variantes que adapta el español en nuestras tierras.

No debemos pensar de forma tan extremista, no son los españoles los que deciden cuándo incorporar una palabra a nuestro diccionario sino los académicos de cada país los que avalan si la propuesta es válida o no.

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