La medallista olímpica, Michele Richardson, alta, resplandeciente, con buen manejo de varios idiomas, desarrollada en las piscinas de Estados Unidos, pero dando sus primeros pasos en Nicaragua, compartió anoche cómo se tejió su vida deportiva en una charla bastante amistosa.
Richardson compartió con nadadores, entrenadores, amistades y familiares en el Club Terraza, en Managua, cómo se desarrolló su vida deportiva, detallando los mejores y más complicados momentos que tuvo que atravesar.
“Me repugnaba el agua. Esa es la expresión. Sentía que me repugnaba meterme a una piscina y estar nadando. Pero mis padres me obligaron a que practicara y me asignaron a los cinco años al entrenador Enrique Mencía”, relató Richardson.
La nadadora pretendía, a través de su experiencia, animar a los nadadores presentes en la charla a luchar por sus sueños, “pese a las dificultades que se encontrarán y las murallas que tendrán que derribar en el camino”.
La medallista de plata de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, compitiendo por Estados Unidos, contó que tiene muy presente su primera competencia oficial a los seis años —y que de paso ganó en su categoría— en la inauguración de la piscina olímpica del gimnasio del Polideportivo España, en Managua.
No obstante, admitió que el momento más especial que recuerda es la carrera que realizó durante la precalificación para el equipo olímpico de Estado Unidos, en la que obtuvo un segundo puesto, luego de una emocionante victoria.
“Puede decirles que no hay carrera que se compare a esa. La razón es que tenía la determinación de hacer la mejor competencia de mi vida, porque quería estar en las olimpiadas. La pasión es indescriptible. Aún hoy me emociono cuando veo el vídeo”, indicó.
La nadadora compartió con los escuchas el vídeo de esa carrera, en la que competía ante las mejores del país norteamericano, incluyendo a la que entonces poseía la marca mundial de los 800 metros libres.
Entre los momentos más difíciles que vivió —cuenta la atleta— es la presión que sintió por parte de los medios de comunicación cuando a los 15 años ya era una sensación de la natación estadounidense.