Ronny McField y Carlos Mairena lucen como la antítesis del boxeo.
McField es callado, respetuoso, un muchacho que dedica buena parte de su tiempo a sus estudios universitarios.
Mairena, en cambio, siempre ha sido alguien con el que se puede conversar de distintos temas. Ahora, luce en paz consigo mismo, porque hasta se convirtió a la religión evangélica, profesando mucho la palabra de Dios que le ha ayudado a soportar una problema de nacimiento que sufrió su pequeño hijo de apenas ocho meses de edad.
Sin embargo, ambos prometieron dar un espectáculo de lujo mañana, cuando se enfrenten en el combate estelar de la cartelera que la empresa “Pinolero Boxing” organizará en el gimnasio Alexis Argüello.
“Sé que será una pelea difícil, pero la acepté con mucha responsabilidad porque quiero pelear con los mejores”, dijo McField.
“Mi meta es salir adelante y espero hacer. Estaba preparado para el estilo de Orlando Membreño, pero acepté la pelea a pesar de su movilidad, rapidez de manos y jab muy fuerte”, añadió el destacado peleador.
McField apenas cuenta con un palmarés de 7-1, con 5 nocauts. Mairena lleva 21-4, con 16 nocauts.
Pero asegura estar listo para fajarse con peleadores exigentes. “Sé que Mairena tiene mucha experiencia, pero yo tengo mucha hambre, mucha sed de salir adelante”, dijo el costeño.
A pesar de su mayor experiencia, Mairena dijo que no se confiará.
“No creo que tenga ventajas, porque cuando un muchacho tiene sed de ganar se prepara mejor. Yo, siendo nuevo, noquee dos veces a Keylan Umaña, y por eso tengo que cuidarme ahora con este muchacho”, explicó.
Mairena prometió dar una gran pelea, porque planea retirarse después de este compromiso para dedicarse a la religión.
“Quiero retirarme con una gran victoria, porque pierda o gane no vuelvo al boxeo”, finalizó el peledor chontaleño, que en su momento ostentó un título mundial juvenil avalado por el CMB.