Pablo Flores jamás se imaginó que al filo de la madrugada de ayer cuando estaba vigilando el interior de las oficinas de la gasolinera ubicada en el costado oeste de Las Américas Uno, recibiría un disparo que lo tiene en cuidados intensivos en un hospital capitalino.
Al mejor estilo “comando”, once hombres irrumpieron con lujo de violencia en ese local, con armas de guerra y pistolas, dejando perplejos a los trabajadores que se encontraban en las diferentes islas de combustibles y algunas afanadoras que estaban en el interior.
INTENTÓ NEUTRALIZARLOS
Según las averiguaciones de las autoridades policiales, el vigilante intentó neutralizar a los delincuentes que buscaban únicamente un archivo, según informó el teniente Lizandro Ocón Zamora, del Distrito Seis de la Policía Nacional.
“Según las investigaciones realizadas hasta ahora, los sujetos se movilizaban en dos motos y una camioneta blanca de tina, en la que extrañamente montaron un archivo conteniendo papelería de la gerencia, así como dinero en efectivo que todavía no ha sido contabilizado pero que se presume era la venta del día”.
A pesar de que los empleados estaban laborando a esa hora, nadie puede identificar a los delincuentes, ya que éstos usaron capuchas cubriéndose sus rostros.
“Todas las personas que estaban en el lugar fueron golpeadas. Un taxista que se encontraba en el parqueo principal, también fue interceptado por los asaltantes y lesionado a golpes para que no pudiera identificar la forma de vestir o reconocer el número de placas de la camioneta, que sólo se sabe es blanca”, aseveró Ocón.
Aunque tratamos de conocer la versión de la señora Julia María López, de 41 años de edad y gerente del local, ésta no brindó ningún tipo de información.
Ninguno de los empleados que se encontraban en el momento del robo brindaron declaraciones.
En el interior del local se observaban manchas de sangre en el piso, y los orificios de tres disparos que destrozaron los vidrios, muy cerca de donde estaba ubicado el archivo que se llevaron en la camioneta.
Algunas personas comentaron que lo raro de todo este asunto es que sólo había un vigilante, no existen testigos de los otros negocios, tampoco fueron tocados muchos artículos de la tienda, únicamente el archivo.
A los periodistas les llamó la atención que en el lugar de los hechos ni siquiera se tomaron las medidas necesarias para proteger posibles huellas de los sujetos, pisadas o alguna pista que pueda conducir a las autoridades policiales a resolver el caso.
Ayer por la mañana algunos trabajadores de la gasolinera limpiaban los vidrios rotos y arreglaban numerosos artículos que cayeron al piso durante el asalto.
La Dirección de Investigaciones Económicas está tras la pista de estos delincuentes, sin embargo, entre el personal de la gasolinera existía un hermetismo total.
Recientemente en este Distrito policial se han registrado otros casos similares en las cercanías de la Rocargo. Al parecer la camioneta fue robada en el sector del Mayoreo. Algunos testigos que no se identificaron afirmaron que los vehículos no tenían placas.