Realizar ejercicios al ritmo de la música puede ser confortable, pero lo es aún más entre amigos y nuevos conocidos. Los aeróbicos son para muchos una manera de alejarse de las preocupaciones tanto del hogar como del trabajo, sin embargo, para otros es una forma de encontrar nuevos amigos durante un entrenamiento constante, amistad que en muchos casos llega a convertirse en una relación más que amistosa.
Alex López tiene 34 años y más de una década de entrenar a grupos con integrantes de entre 30 y 35 años. Dice que durante su experiencia en este campo ha visto cómo se desarrollan las interrelaciones entre sus alumnos.
“Existen en determinados momentos vínculos de amistad durante el desarrollo de la práctica en la que algunos alumnos ayudan a otros a tomar el ritmo y en alguna ocasión hasta salen a divertirse fuera del gimnasio en grupos de cinco o seis”, afirmó.
A Ninoska Meza le fascinan los aeróbicos, ya tiene ocho años de practicarlos y afirma que dentro del grupo existen buenas relaciones de amistad al punto que compiten sanamente.
“Muchas de nosotras tratamos de mostrar a otras quién tiene más resistencia. Aquí entran compañeras nuevas y les preguntamos el tiempo que tienen de practicar y luego nos hacemos tan amigas que hasta celebramos los cumpleaños de algunas”, aseveró.
EN CRECIMIENTO
Las relaciones personales, como en todo grupo, van creciendo hasta alcanzar otros niveles, como es el caso de Marcia Fuentes, quien encontró su alma gemela practicando aeróbicos desde hace más de tres años.
“Me estaba iniciando en el gimnasio cuando conocí a mi instructor, en la medida que fui practicando me relacionaba más con él. Platicábamos de todo, nos conocimos bien y nos entendimos hasta tal punto que en la actualidad aún somos pareja. Él me ayudaba a llevar el ritmo, salíamos como alumna e instructor y aunque no tenemos hijos estamos muy enamorados”, cuenta.
DISMINUYE EL ESTRÉS
Otra de las alumnas con un buen físico y experiencia es Brenda Mendieta, de 38 años, quien ayuda a las demás del grupo a mejorar cada día. “Me había retirado pero me encanta, ahora siento que tengo más experiencia, ayudo a mis amigas a perfeccionarse en los movimientos, sobre todo a las principiantes, con las que se debe tener mucha paciencia”, dijo.
Mendieta opina que todo el mundo puede hacer lo que quiera, buscar pareja o amistad, “pero en mi caso no pienso en otra cosa que no sea cumplir con mi tiempo de ejercicios y relajarme completamente y no pensar en otra cosa”.
El estrés se reduce durante las rutinas, es más, hasta cierto punto un instructor se vuelve sicólogo porque absorbe problemas que le cuentan sus alumnas, problemas con los hijos, con el marido, con el jefe, en fin, de todo un poco. “Es ahí cuando el instructor se vuelve un consejero”, afirmó Eduardo Abdalah, miembro del Comité Olímpico Nicaragüense y propietario del Gimnasio Altamira.
Quienes practican más los aeróbicos son adultos que prefieren realizar movimientos con los que disminuyen el estrés, mejoran la irrigación en el sistema cardiovascular, pero que también les sirve para entablar nuevas y mejores amistades, aunque sea sudando la gota gorda.