Para nadie es un secreto que la piedra angular de la doctrina de la Iglesia Católica es la negativa a aceptar el aborto bajo ninguna circunstancia y la reacción negativa y doctrinal al matrimonio entre personas del mismo sexo, es decir, entre homosexuales y lesbianas.
Para nadie tampoco es un secreto que los dos medios de comunicación más importantes del país, uno escrito, LA PRENSA y el otro televisivo, Canal 2, caminan de la mano, teológicamente hablando, con la postura oficial de la Iglesia Católica.
Sin embargo, el medio televisivo, Canal 2, voluntaria o involuntariamente hace apología de uno de esos dos actos rechazados absolutamente por la doctrina católica. Me refiero a las telenovelas que se pasan en los espacios estelares del canal mencionado. Pueda ser que la mayoría del pueblo en lo único que se fija es en las tramas hasta cierto punto ridículas, pero atrayentes de la novela de turno. Si embargo, escondido con ropajes inocentes está el mensaje de apoyo a por lo menos uno de los dos males ya citados: el matrimonio entre personas de género igual, hombre con hombre y mujer con mujer.
Señora del destino, que recién terminó, puede ser considerada como la defensa más fuerte y profunda del matrimonio entre lesbianas. Por muy simpática que haya sido la doctorcita de opción sexual desviada, realmente es una seductora de jovencitas hasta cierto punto inocentes. Fue ella, la doctora, la que logró convencer a la joven a ser su pareja. Pero la novela no queda allí, siguió con la apología al matrimonio lesbiano al permitir que existiera una adopción formal, con el objeto de glorificar la unión y de darle visos de matrimonio formal a lo que es una relación aberrante.
Por otra parte, por muy hermosas que sean las mujeres que aparecen en La Tormenta, esta novela se convierte también en una defensora del derecho a formar pareja entre sexos iguales. Es verdad que en este caso el hombre está siendo víctima de un engaño de parte de la novia, que en realidad es el novio convertido en novia gracias a la magia del bisturí.
Señora del destino sólo involucra a la sociedad en la aceptación de la relación lesbiana de la doctora y la joven. La Iglesia Católica queda fuera de esos arrejuntamientos, pero en La Tormenta la cosa es más grave porque quien avala el matrimonio irregular entre personas del mismo sexo es precisamente el joven sacerdote católico del pueblo, quien ante la pregunta del sacerdote más viejo de cómo es posible que un hombre se case con otro hombre, la respuesta del sacerdote más joven es: “Michel es una mujer”, aceptando de hecho que la Iglesia Católica respeta la labor de los cirujanos plásticos en la transformación física de un hombre en una mujer, o viceversa.
Se ha dicho que la televisión es el medio más eficiente para crear conciencia y a través de estas novelas, supuestamente inocentes, se glorifica la violencia, se promociona el adulterio, se normaliza la promiscuidad y ahora se ablandan las creencias religiosas al tratar de presentar como necesarios y normales el aborto y las relaciones entre homosexuales y lesbianas.