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El conflicto del Oriente Medio
Frankling Barriga López
El autor es Doctor en Ciencias Sociales, Políticas e Internacionales

Cuando Isaac Rabin, héroe nacional de Israel, Primer Ministro israelí, y Yasser Arafat, jefe de la Organización de Liberación Palestina (OLP), patrocinados por la Casa Blanca, se dieron significativo apretón de manos (septiembre 13 de 1993), un hondo sentimiento de satisfacción recorrió el mundo.

La OLP renunció al terrorismo, de manera pública expresó que iba a combatirlo. Rabin fue asesinado el 4 de noviembre de 1995 por un alienado judío.

Había profunda conciencia de lo que acababa de suceder, para alborozo de los amantes de la concordia y el progreso, pero también se presentían las dificultades posteriores, como consecuencia del magistral paso dado a favor de la armonía de los pueblos que viven en esa conflictiva zona donde, quizá, algún día, se viva en el ambiente de confraternidad que reclaman sus orígenes comunes, amparados por la Biblia, el Corán y la Torá.

Desde hace milenios Oriente Medio es región de graves confrontaciones. En los días contemporáneos, la delicada situación se acrecienta, por motivos geopolíticos y hasta religiosos. Es muy difícil, pero no imposible, alcanzar la paz en tales circunstancias. El principal obstáculo tiene un nombre : terrorismo.

Efectivamente, allí gravitan grupos fundamentalistas islámicos que intentan revivir la retrógrada guerra santa (jihad) en contra de la civilización occidental y cristiana. Entre esas agrupaciones, alentadas por rabiosos clérigos que ofrecen el paraíso a los asesinos y propugnan el terrorismo suicida, sobresalen por su belicosidad Hamas y Hezbolá.

Las condiciones se volvieron aún más tensas cuando el movimiento radical Hamas triunfó, con mayoría absoluta, en las elecciones legislativas palestinas, en enero del año en curso. Hezbolá, que inició su existencia en Líbano, en 1982, con el patrocinio de Irán y Siria (estos países buscan abiertamente la destrucción de Israel), coordina la acción de varios grupos que siembran muerte y devastación.

A Hezbolá se le considera el primordial opositor a los acuerdos de paz en Medio Oriente. Basta saber el significado de su nombre (Partido de Dios) para darse cuenta de aquel ciego fanatismo (su estandarte es la bandera de Irán y su máximo líder el virulento Ayatolah Khomeini, a pesar de estar muerto). Después de Al Qaeda, del execrable Osama bin Laden, se le cataloga como la principal organización terrorista en el planeta, cuya mortífera huella se encuentra inclusive en América Latina.

Espero que estos análisis contribuyan a entender lo que acontece en Oriente Medio donde el máximo riesgo constituye la pretensión del terrorismo de tener en sus manos la bomba nuclear. Obviamente, no será para la causa de la paz, tampoco para elevar el nivel de vida de sus habitantes.

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