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Magnífico ejemplo irlandés
Mauricio Abarca Ayala
El autor es gerente de promoción de inversión de la Comisión Nacional de Zonas Francas

Recientemente tuve la oportunidad de visitar Irlanda y participar en una capacitación sobre Programa Estratégico de Promoción de Inversión y Competitividad, la cual muestra cómo uno de los países más pobres de Europa en los años setenta, siendo primordialmente agrícola, pudo salir de la miseria en que vivía hace escasos 40 años. Siguiendo una serie de medidas a nivel de nación involucrando a todos los sectores económicos, espero que nosotros los nicaragüenses pudiésemos seguir o tomar algunas ideas de cómo Irlanda pudo salir literalmente de la miseria y pasar a ser un país de alto nivel económico, simplemente utilizando un sistema de zonas francas que sirvió para generar miles de miles de puestos de trabajo. Es así que coincido con el ministro Argüello, del Mific, en que no es viable privatizar las zonas francas, por la creación de nuevos empleos que tanto necesita Nicaragua.

Antecedentes políticos: larga historia de una alta e involuntaria emigración, resultando en una diáspora irlandesa de 7 millones, 4 millones solamente en EE.UU. La población irlandesa se redujo a menos de 2.9 millones hacia finales de los cincuenta, con una tendencia descendente que si no se controlaba podría traer un colapso económico, Fracaso de las políticas proteccionistas 1930-1960. Como resultado, empresas irlandesas pequeñas y no competitivas, dependientes de un pequeño mercado (irlandés), causó estancamiento económico, pesimismo y estimuló más emigración.

Para los años sesenta una crisis bien seria se había desarrollado, la mayoría de las personas sabían que era necesario un cambio radical y diferente de lo que estaban haciendo, se tomaron decisiones estratégicas importantes que probaron ser altamente exitosas por los próximos 40 años. Las semillas multiplicadoras del éxito estratégico que llevaron a Irlanda a convertirse en el “Tigre Celta” de los años noventa se sembraron en las decisiones de largo plazo que se tomaron.

Principales factores estratégicos de éxito fueron el consenso nacional sobre la orientación de las políticas económicas, un enfoque estratégico de largo plazo, la concentración selectiva en pocas industrias más una fuerza laboral joven y educada fue de mucha ayuda para salir de esa miseria en que se encontraba el país, de igual manera ayudaron los subsidios de la Unión Europea.

La necesidad de un compromiso con el libre comercio y la expansión de acceso a mercado fue reconocida desde 1960 en adelante, así como la necesidad de un crecimiento liderado por el sector privado, y no por el sector público. El sector privado, con un fuerte estímulo del Estado, fue visto como el medio que se convertiría en el motor del crecimiento, la asistencia financiera del Estado al sector privado fue considerada como crucialmente importante para estimular la inversión.

La IDE (International Development Ireland Ltd.) es la Oficina de Promoción autorizada por Irlanda. Comenzaron una campaña sumamente agresiva para la atracción de inversiones internacionales directas, con un personal de 280 incluyendo 40 personas en 13 oficinas alrededor del mundo. Fue vista como la mejor ruta para conseguir inversión, trabajos, y tecnología, acompañados con una serie de paquetes de incentivos muy atractivos y únicos para los años sesenta.

Enfoque estratégico a largo plazo: los sucesivos gobiernos irlandeses por más de cuarenta años adoptaron un enfoque estratégico de largo plazo en su política industrial. La política se enfocó fuertemente en dos preguntas: 1. ¿Cuáles industrias ofrecían el mejor potencial para ser atraídas a Irlanda? 2. ¿Por qué esas industrias? 3. ¿Cuáles serían las bases que permitirían una ventaja competitiva internacional de Irlanda en esos sectores?

Después de haber cometido errores al inicio, durante los primeros años, la conclusión final a la que se llegó fue concentrarse en sectores de alto valor. Por poseer la disponibilidad en números, calidad y costo de una fuerza laboral educada se convirtió en el principal vehículo para obtener la ventaja competitiva internacional en esos sectores.

Concentración selectiva fue en tres sectores de alto valor agregado: 1. Tecnología de la información (Hardware & Software). 2. Salud (productos farmacéuticos). 3. Servicios internacionalmente transables (financieros y no financieros).

Estos tres sectores fueron apoyados por una fuerza laboral joven: 37 por ciento de la población es menor de 25 años (porcentaje más alto en Europa); el Gobierno invierte el 13.5 por ciento de su presupuesto en Educación (porcentaje más alto de Europa). Casi un 25 por ciento de la población educándose a tiempo completo, el 90 por ciento con educación secundaria a los 18 años, 54 por ciento continúa con estudios más altos de educación terciaria (el 60 por ciento se concentra en tecnología o negocios).

Cohesión social. Hacia finales de los años ochenta Irlanda adoptó una serie de acuerdos nacionales voluntarios para el tema de salarios e impuestos llegando a acuerdos tripartitos de 2-3 años entre Gobierno, empresarios y sindicatos. Los sindicatos acordaron no ir a huelga por 3 años; los empresarios acordaron incrementos salariales pequeños, pero garantizados; el Gobierno acordó reducir la tasa de impuesto personal (asalariados).

Esto dio como resultado paz industrial, moderación salarial y baja inflación, la combinación de un potente flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) y una fuerte inversión en educación se tradujo en una mejora rápida del capital humano; dando como resultado un crecimiento relativamente rápido en productividad, sin el acompañamiento de un incremento en los costos de la mano de obra.

En resumen, por los últimos tres años Irlanda se ha clasificado como el país más globalizado en el mundo, con una de las economías más abiertas a nivel mundial; su comercio internacional es 115 por ciento del PIB, más del doble de la participación de la Unión Europea, y sus exportaciones per cápita son de $28,900 euros (US$40,000).

Irlanda es un país de una población de casi 5 millones de habitantes, con un área de 70,000 km cuadrados. Su fuerza laboral es de 1.82 millones, con un PIB de 160 billones de euros (US$224 billones) y su per cápita es de $30,800 euros (US$43,000), teniendo como resultado grandioso un 4.2 por ciento de desempleo (en otras palabras: ¡0 desempleo!).

¡Adelante Nicaragua… sí se puede!

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