Dice que nave se desplomó por ráfaga de viento
Una ráfaga de viento fue la que desplomó el helicóptero amarillo Robinson-44, al mediodía del pasado domingo, en el kilómetro 24 de El Crucero, aseguró ayer José Antonio Baltodano, dueño de la nave, quien sobrevivió al accidente y resultó con quemaduras en su mano izquierda, codo y rodilla derecha.
El empresario descartó por completo un atentado o un desperfecto técnico en el helicóptero, que sería utilizado para trasladar de Managua a Nandaime al candidato presidencial por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre.
“Se notaba que el viento estaba un poco fuerte, entonces al despegar, diría que a una altura de veinte pies, veinticinco pies, vino una ráfaga fortísima y se sintió como si el helicóptero diera vuelta y se desplomó”, relató Baltodano.
Nave giró sobre su eje
Según el también Presidente de Café Soluble Sociedad Anónima, la nave perdió el control a causa de las ráfagas de viento, giró sobre su eje y luego cayó sobre su lado derecho, que ocupaba el piloto, Jairo Balmaceda.
“Jairo (Balmaceda) rompió la ventana una vez que estábamos en el suelo y si no rompe la ventana y me afloja el cinturón, porque me aflojó el cinturón, y me dijo: ‘Jefe, salga de inmediato, porque esto va a estallar’, pues ni quiera Dios lo que hubiera pasado, creo que nos hubiéramos quemado”, dijo Baltodano.
Balmaceda logró escapar del helicóptero unos veinte segundos después de Baltodano, por lo cual resultó con mayores quemaduras y seguirá internado durante una semana en el Hospital Metropolitano Vivian Pellas.
Baltodano tiene programado salir hoy de ese centro médico.
“Fue el viento fuerte de El Crucero el único culpable de esto y recomiendo a mis amigos que tienen helicópteros, que traten de no aterrizar en El Crucero, porque es sumamente traicionero y más cuando hay vientos de cuarenta millas, treinta millas por hora”, continuó Baltodano.
La agencia de prensa AP citó ayer al jefe de Seguridad de Aeronáutica Civil de Nicaragua, Hugo Mendieta, quien argumentó que el helicóptero posiblemente se vino abajo debido a turbulencias orográficas, es decir por vientos en las montañas.
Mendieta agregó a AP que según un informe del Instituto de Meteorología, la velocidad del viento en El Crucero, al medio día del pasado domingo, superaba los treinta kilómetros por hora.
Descarta atentado o desperfecto técnico
Baltodano estudia pilotaje de helicópteros y a su nave Robinson-44 la bautizó como “Yellow Bird” ( Pájaro Amarillo), el cual tenía un año de operación, casi trescientas horas de vuelo y su costo en Nicaragua —impuestos incluidos— es de medio millón de dólares.
“Yo he volado muchísimas horas con Jairo (Balmaceda), él es totalmente profesional y con el helicóptero nunca hemos tenido nunca problemas y se escuchan siempre rumores de que hubo un atentado y todo, pero son simplemente rumores, el atentado número uno fueron los vientos de El Crucero, porque el helicóptero nunca dio señas de mal funcionamiento”, aseguró Baltodano.
Montealegre dijo el domingo y ayer lunes que espera un informe de las autoridades, para despejar cualquier duda respecto a la causa de la colisión de la nave.
“Yo no quiero especular, no ando ni investigando ni descartando nada, a los que les corresponde investigar tendrán que decidir qué fue”, comentó Montealegre.
Gira suspendida
Balmaceda llegó en el helicóptero al medio día del domingo al kilómetro 24 de El Crucero, a recoger a Baltodano para luego dirigirse a Managua, en busca de Montealegre y Carlos Hurtado.
“Habíamos quedado en ir juntos al evento de Nandaime (fiestas hípicas), porque a mí me gusta montar a caballo. Iba a traerlo a él y a otro amigo, Carlos Hurtado”, indicó Baltodano.
No obstante, la nave finalmente colisionó contra el suelo.
“Los mantenimientos los hacíamos rigurosamente cada cincuenta horas de vuelo, no fue un desperfecto mecánico, no fue un atentado, son cosas de Dios, de la naturaleza, del viento y realmente El Crucero es peligroso, de eso estoy clarísimo”, añadió Baltodano, casado y padre de dos hijas universitarias, quienes actualmente se encuentran trabajando en Nueva York.
“Me montaría de nuevo en un helicóptero, me montaría de nuevo en un Robinson-44, que es el mío, lo que no haría es aterrizar en El Crucero”, concluyó Baltodano.