Toda la semana, por la mañana, debe dedicarse a sus estudios de Contabilidad en la Universidad Evangélica de Nicaragua (Uenic), y por la tarde acude a una pequeña oficina donde trabaja como asistente de Dirección.
Las condiciones no son muy buenas en el trabajo, dijo Martha Espinoza.
“Entro a trabajar a la una de la tarde, salgo después de las siete de la noche. Hago lo mismo que hace cualquier trabajador, no tengo seguro social y me pagan como pasante”, dijo al señalar que su salario mensual de mil córdobas.
La situación no es mejor para el 55 por ciento de los jóvenes que se encuentran en el subempleo, según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil y de Adolescentes (Entia-2001).
LLUEVEN DENUNCIAS
La situación también es alarmante para los funcionarios del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), ya que en el primer semestre del 2006 han recibido, sólo en Managua, unas 170 denuncias por violaciones a los derechos laborales.
Las contrataciones laborales con enfoques meramente comerciales, y no de relaciones laborales, y el no pago de las prestaciones sociales, son las violaciones más denunciadas.
“Hay una flexibilización de las leyes laborales por parte de los empleadores. Es decir que no cumplen realmente con la legislación”, dijo Gonzalo Carrión, director de defensa del Cenidh.
Según Carrión, la situación es peor para los jóvenes, quienes son vistos generalmente como mano de obra no calificada.
De acuerdo a la Entia, el 43 por ciento de los jóvenes son considerados no calificados.
Precisamente para mejorar la situación de los jóvenes, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) y la Secretaría de la Juventud (Sejuve) inició una Jornada del Día Mundial de la Población y Día Internacional de la Juventud, para promover los derechos del sector joven.