El fracaso de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra pone a Estados Unidos en el banquillo de los acusados, pese a que Washington afirma que presentó la oferta más ambiciosa en materia de reducción de subvenciones agrícolas.
El comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, no vaciló en responsabilizar a Estados Unidos por el fracaso, al igual que su homólogo indio Kamal Nath.
No obstante, Susan Schwab, la representante estadounidense para el Comercio (USTR en inglés), no lo entendió así y aseguró que su país estaba “dispuesto a ceder más en materia de subsidios internos”, mientras que sus aliados se preocupan principalmente por escapar a la apertura de los mercados protegiendo los productos que consideran “sensibles”.
La administración republicana coincide en este punto con la oposición demócrata, cuyo portavoz en este tema, el senador Max Baucus, afirmó el lunes que se hacía “cada día más evidente que nuestras contrapartes comerciales, sobre todo la Unión Europea y ciertos países en desarrollo, no estaban listos para ofrecer un acceso suficiente a sus mercados, sobre todo en lo que se refiere a las exportaciones estadounidenses de productos agrícolas”.
“Estos países parecen creer que estas negociaciones van en un solo sentido y esperan que Estados Unidos desmonte unilateralmente todo (su sistema arancelario) mientras ellos protegen sus mercados. Eso es inaceptable”, concluyó el senador.
La alternativa de un nuevo impulso a las negociaciones lanzadas en 2001 en Doha parece ahora poco probable, debido a la coyuntura política estadounidense. Las elecciones parlamentarias de noviembre serán seguidas por la expiración, a mediados del 2007, de la llamada ley de “autoridad de promoción comercial” (TPA por su sigla en inglés), y luego por las elecciones presidenciales del 2008.
La TPA otorga a la Casa Blanca el poder de negociar los acuerdos comerciales y luego someterlos a la aprobación del Congreso sin que los legisladores tengan la posibilidad de introducir enmiendas. La ley actual expira a fines de junio del 2007 y la administración republicana vacila en comprometerse en una batalla política de resultado incierto.