Managua
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23.07.06
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Noticias >> Entrevista
(LA PRENSA/O. VALENZUELA)
“haber sido banquero no es un crimen”
Adolfo Argüello, Jefe de Campaña del candidato Eduardo Montealegre de ALN
El jefe de campaña de Eduardo Montealegre, Adolfo Argüello, es optimista y entusiasta pero a veces da la impresión de no conocer a fondo la cultura política nicaragüense. Está convencido que con una campaña de sinceridad va a acaparar los votos nicaragüenses y que las contiendas de campañas sucias no van a afectar a su candidato por un motivo sencillo: ha tenido éxito y sabe cómo llegar a él.
José Adán Silva
politica@laprensa.com.ni
De puertas abiertas

Usted que es el jefe de campaña de Montealegre debe saber cuáles son las ventajas y desventajas de su candidato. De sus ventajas hemos oído bastante hoy. ¿Cuáles son sus desventajas?

“Yo creo que la desventaja que puede en algún momento tener, puede ser en la habilidad de él de acaparar el espacio en los medios para aclarar las falsedades”.

“La razón es que en nuestra cultura nos gusta el escándalo y muchas veces los medios son el reflejo de la sociedad”.

“Como lo que la gente quiere leer es el bochinche, entonces muchas veces el medio termina buscando el bochinche y no la respuesta seria y parca, porque muchas veces la verdad es parca”.

“Entonces el reto de él es cómo hacer para que la verdad cale a la misma profundidad con que cala la falsedad y la mentira”.

Parte de la estrategia de campaña de Montealegre, según dice su jefe de campaña, es establecer una política de “puertas abiertas” hacia los medios de comunicación.

“Si los periodistas quieren saber algo sobre Montealegre, si quieren viajar con él, saber cómo vive, cómo duerme, cómo camina, si quieren conocer sobre sus hábitos, si quieren conocer cómo saluda a la gente, todo lo quieran saber, lo van a saber si lo piden”.

El jefe de campaña de Eduardo Montealegre, candidato presidencial de la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC), Adolfo Argüello, es bien locuaz y casi siempre parece dispuesto a agotar en una sola respuesta todas las preguntas que se la hacen.

Argüello se muestra optimista con la imagen de Montealegre y apuesta al triunfo electoral mediante una campaña de puertas abiertas y respuestas sinceras. No parece a veces que estuviera en una campaña política, sino más bien en un debate sobre los males de Nicaragua y sus culpables, de los que exime, por supuesto, a su candidato al que, según él, lo quieren perjudicar con el tema de los Certificados Negociables de Inversión (Ceni).

¿De dónde viene políticamente: de familia liberal o conservadora?

Tengo de los dos lados. Por un lado tengo tíos abuelos que han sido presidentes de Nicaragua, tíos bisabuelos, Juan Bautista Sacasa, mi papá es Argüello Sacasa, viene de ese lado. Nicaragua iba bien y Somoza lo derrocó (a Juan Bautista Sacasa). Mi abuelo materno le daba albergue a Tomás Borge, en León, cuando éste llegaba a esconderse ya cansado al igual que yo con la situación de Nicaragua y buscando qué hacer. Entonces en cierta forma la historia de mi familia refleja la historia de muchos nicaragüenses, que hemos buscado el famoso cambio que nunca se da, la famosa revolución que nunca se nos da para bien, se da de todo pero no produce resultados. Yo nací y viví en León, hasta los 16 años que salí de León como se fueron más de un millón de nicaragüenses que migraron. Posteriormente mis estudios universitarios en los Estados Unidos, que fue donde yo viví, a los 16, 17 años, me independicé de mi familia y pude vivir, seguir estudiando, salir adelante con varios trabajos como fotografía, mesero, portero y otros. Esta historia, que así como la viví a partir de los 16 años que trabajé y pude sostenerme para seguir preparándome y dar frutos, es lo que está difícil en Nicaragua. Aquí difícilmente encontrás muchos casos donde alguien diga que era lavandera y su hijo hoy día es un profesional cuya vida ha cambiado radicalmente o ya tiene su propia empresa, y esa es la Nicaragua que necesitamos tener.

También viene de la banca privada.

En 1991 me vine a Nicaragua con la ilusión del famoso cambio que siempre buscamos y pocas veces encontramos. En ese tiempo me fui a trabajar a Gracsa, Chinandega, y fue un trabajo durísimo porque la empresa tenía todos los efectos del proyecto del Frente Sandinista de los años 80, donde sin entender bien cómo funciona una economía, querían forzar a que existieran empleos. La compañía tenía alrededor de 600 empleados, estaba quebrada, tenía como el 12 por ciento del mercado, debía a todos los agricultores de los alrededores, había como dos millones de dólares en cheques emitidos y no había cómo cubrirlos, entonces esa fue mi bienvenida ruda a Nicaragua. Dediqué mucho tiempo a levantar la empresa y negociar con los sindicatos. Con ellos negocié y logramos salir adelante. Después de eso me moví a Managua y comencé a trabajar en una empresa que era parte de lo que hoy es el Grupo Uno y estuve ahí durante diez años, dirigiendo varias operaciones del grupo, incluyendo el banco. Hace dos años me salí, creé una nueva organización con dos socios, y la nueva organización está dirigida a tratar de llenar los vacíos que hay en Nicaragua, bajo un concepto distinto de participación e inversión. Mis últimos dos años los he dedicado a eso, siempre dándole un poco de apoyo en lo que podía a Eduardo Montealegre, porque he estado convencido que Eduardo como político nada tiene que ver, es un político totalmente diferente y hasta me ha costado entender por qué Eduardo ha querido meterse a esta... No sé qué nombre darle a la cosa política, porque es un mundo bastante desagradable, de manipulación, de mentira, de engaños, de decir cosas bonitas al oído de la gente aun sabiendo que nunca van a cumplirse. Eduardo es todo lo contrario, a él lo que le cuesta es hablar cosas que no está ciento por ciento seguro de hacer, porque él viene de un mundo donde lo que se dice es lo que se hace, y lo ves en la congruencia hoy que lo que promete es lo que él ha hecho en su vida, él no está prometiendo ser diferente, él está prometiendo lo que él hizo, porque ya tuvo éxito y realizó su sueño y ahora quiere ayudarle a los nicaragüenses a que realicen sus sueños.

Ahora usted también está metido en ese mundo político desagradable.

¿Y qué más hacemos?

Los adversarios de ALN deben estar felices repitiendo que éste es un partido de banqueros. Usted banquero, don Eduardo banquero.

Si los que tratan de competir son ellos, yo no estoy tratando de competir yo sólo estoy haciendo mi trabajo. Creo que durante mis diez años en la banca demostré que siempre supe cuidar el dinero del público, pagarle y cumplirle en todo lo que les prometí. Nunca estuve involucrado en ningún problema que tuviera que ver con la plata. O sea que una garantía que tienen con Eduardo y conmigo es que sabemos resguardar lo que es del público, lo del público no es nuestro, no llegamos como han llegado tantos a las arcas del Estado a decir qué rico, esto es mío. No tenemos esa necesidad ni ese hábito, por un lado. Por otro lado el sector bancario ha sido el que se ha desarrollado más exitoso, y él y yo hemos dirigido los bancos más exitosos y ese es el éxito que le queremos dar a Nicaragua. Somos gente que normalmente tenemos que entender bien de la economía, de la política, de la operatividad, de la cultura para poder hacer las instituciones exitosas, si los bancos no han podido financiar mejor los sectores productivos, es porque el Estado ha sido incapaz de hacer lo que tiene que hacer para crear la seguridad jurídica y el acompañamiento en las garantías. Nosotros hemos vivido desde la banca la frustración de no poder apoyar el sector productivo de una manera mejor. Estamos claros qué hay que hacer para lograr eso y eso pretendemos hacer. Ahora mirá la dualidad y la hipocresía en el discurso de los que acusan. Nuestros oponentes todos eran políticos. Qué hicieron ellos para lidiar con un Eduardo Montealegre que es economista, que entiende de la economía, que ha sido banquero, que entiende cómo financiar la producción, que entiende cómo dar asistencia y seguimiento a los programas productivos... ¿Qué es lo que hacen ellos? El señor Ortega buscó un banquero: don Jaime Morales. Toda su vida ha sido banquero. José Rizo, que nunca ha operado en nada fuera del Estado, a quién se buscó: a Alvarado. Chequeen de dónde viene, viene del sector bancario. Herty Lewites, que en paz descanse, ¿a quién se busco?: a Edmundo Jarquín, un banquero. En este caso eso te debería decir que algo hay en el conocimiento del banquero para competir con Montealegre, todos buscan un banquero de compañero de fórmula, mientras nosotros buscamos a un productor, porque el conocimiento de la banca ya lo tenemos con Eduardo.

Usted sabe cuál es la imagen que se tiene en Nicaragua de los banqueros.

Yo estoy clarísimo.

¿Cómo va a hacer usted para crear una imagen distinta de Montealegre, para que pegue en el público votante?

Yo espero que esta contienda no sea de imagen, necesitamos que sea de credibilidad, capacidad y propuesta. Yo le pido a la población y los medios que ayuden, que demos el paso adelante. Miremos qué ha hecho la persona, para creerle qué va a hacer. Si alguien lo único que ha hecho es quebrar países cuando ha tenido la oportunidad, y te dice que ahora va a hacer lo que nunca ha sabido hacer ¿por qué creerle? Mientras el otro ha sabido manejar cosas eficiente y efectivamente, no tenés por qué no creerle que va a ser efectivo. Por otro lado ¿quiénes son los que han creado la imagen de los banqueros? Hacé memoria. Érase una vez los banqueros eran personas íntegras y bien consideradas, hasta que llegó el período del doctor Alemán, donde comenzó el aparente gran saqueo del país, y hasta se llevaron los depósitos de ciertos bancos, y a partir de ese día Alemán, que era muy hábil, empezó a decir que los banqueros eran culpables. No, señor, la coincidencia es que los cinco bancos quebraron bajo su período. Se robaron los depósitos.

¿Cuál es la estrategia qué usted va a usar para separar la imagen de Eduardo Montealegre de la imagen de banquero?

Mi respuesta es que no necesita separarla. El haber sido banquero no es un crimen. El haber robado es un crimen. El haber quebrado a un país es un crimen. El haber sido banquero no es un crimen. No hay nada de qué avergonzarse. Sólo buenos hábitos vienen de ser buen banquero y eso es una fuente de orgullo, no es fuente de vergüenza. La respuesta a tu pregunta sobre las estrategias, es con propuestas puntuales de qué es lo que va a hacer Eduardo Montealegre, porque esta campaña se define en dos cosas: qué puede, qué capacidad tiene para hacer un partido, para generar empleo y dar paliativos mientras llega el progreso.

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