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Noticias >> Internacionales
un bombero LIBANéS cruza una montaña de escombros de un edificio derribado por el bombardeo en la ciudad de Tyre. ( La Prensa/AFP-HASSAN AMMAR.)
Fuego se impone a negociación
Tropas israelíes y milicia chiíta continuaron sus ataques el lunes sin atender los llamados a una salida negociada
Proponen enviar una fuerza internacional para calmar las tensiones
JERUSALéN/ AFP
Estudian envío de Fuerza de Paz

El primer ministro británico Tony Blair y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pidieron el lunes la intervención de fuerzas internacionales para impedir que Hezbolá siga bombardeando Israel, propuesta que el Estado judío rechazó inmediatamente.

La escalada de violencia dominó la Cumbre de gobernantes mundiales donde el presidente George W. Bush, sin darse cuenta de que un micrófono captaba su voz, expresó en términos bruscos su furia con Hezbolá, la milicia islámica que cuenta con el respaldo de Irán y Siria.

"La ironía de esto es que lo que se necesita es que Siria obligue a Hezbolá a dejar de hacer esta m... y se acabó", dijo Bush a Blair en una discusión antes que el Grupo de los Ocho iniciara su almuerzo final. Bush también sugirió que Annan llame al presidente sirio Bashar Assad "para que tome cartas en el asunto".

La Unión Europea anunció en Bruselas que estudia el envío de una Fuerza de Paz al Líbano. AP

Israel y la milicia chiíta libanesa del Hezbolá siguieron atacándose mutuamente el lunes y haciendo oídos sordos a los esfuerzos internacionales decididos a lograr un alto el fuego que permita encontrar una salida negociada a esta crisis que ya provocó más de 200 muertos.

Por sexto día consecutivo, Líbano fue castigado con nuevos bombardeos israelíes que acabaron con la vida de 43 personas, entre ellas nueve soldados y provocaron decenas de heridos.

Sin ir más lejos, un misil mató a 12 civiles libaneses que viajaban en autobús al sur de Beirut y entre los escombros de una casa en Tiro, también al sur, que había sido bombardeada el domingo, fueron encontrados los cadáveres de 10 personas de la misma familia.

Hasta ahora, 182 civiles murieron y más de 430 resultaron heridos en Líbano desde el inicio, el pasado miércoles, de una ofensiva israelí desencadenada por la captura de dos soldados del Estado hebreo por parte del Hezbolá.

“Lucharemos con todas nuestras fuerzas. Atacaremos a todo aquel que quiera atacarnos y a cualquier infraestructura terrorista hasta que Hezbolá y (el movimiento islámico palestino) Hamas dejen de atacarnos”, declaró ante el parlamento el primer ministro israelí, Ehud Olmert.

El lunes, la aviación israelí llevó a cabo unos 60 bombardeos en el país vecino: el aeropuerto y el puerto de Beirut, depósitos de combustible, instituciones del Hezbolá, bases del ejército, puentes y carreteras fueron tomados como blanco.

Los ataques israelíes también se concentraron en los suburbios del sur de Beirut, considerados el feudo de Hezbolá y de su líder, Hassan Nasralá, enemigo jurado del Estado hebreo.

Al mismo tiempo, los milicianos de este grupo fundamentalista dispararon de nuevo cohetes hacia el norte de Israel, concretamente contra la ciudad de Haifa, donde al menos seis personas resultaron heridas.

En esta misma ciudad, ocho civiles israelíes murieron la víspera en un ataque con morteros de Hezbolá, lo cual provocó una intensificación de las operaciones militares por parte del Estado hebreo.

El lunes, los activistas libaneses aseguraron además que habían derribado un avión israelí, información que fue desmentida por los responsables de Defensa en Tel Aviv.

En total, 12 soldados y otros 12 civiles israelíes murieron en esta operación militar, con la que el Estado hebreo pretende hacer retroceder a Hezbolá unos 40 km a partir de la línea de frontera entre ambos países.

Desde Beirut, el primer ministro libanés Fuad Siniora acusó a Israel de practicar “el terrorismo en sus formas más duras” y subrayó que su gobierno se esfuerza en “obtener un alto el fuego inmediato y total”.

Aunque la violencia no hace pensar que la intensidad de los ataques israelíes vaya a reducirse, diversos responsables del Estado hebreo mostraron un deseo de poner fin a esta crisis.

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