Durante años, los términos como inocuidad, calidad y sanidad de alimentos eran relacionados casi circunstancialmente con mercados o procesos productivos.
“Hoy las cosas son diferentes, éstas son las reglas de oro de las exportaciones y de la comercialización misma, los compradores demandan saber lo que están consumiendo”, explica Gerardo Escudero, representante en Nicaragua del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.
De esta forma, los mercados internos y externos están demandando grandes esfuerzos de la industria de alimentos para asegurar que los productos alimenticios sean sanos e inocuos, afirma Cornelius Hugo, director para América Latina de AIB Internacional, una empresa especializada en el área de inocuidad de alimentos que en la década de los noventa desarrolló el Sistema Integrado de Calidad (ICQ, por sus siglas en inglés).
Hugo impartió ayer la conferencia: La aplicación del sistema integrado de calidad para producción y procesamiento de alimentos”, promovida por el IICA.
Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, la industria de alimentos cambió para siempre, de forma que la cadena se hizo más rigurosa “cualquier procesador de alimentos que quiera continuar como un competidor activo y en crecimiento debe integrar la salubridad, inocuidad y calidad”, destaca Hugo.
Esfuerzo integrado
Pero el sector privado considera que están frente a un reto que deben enfrentar juntos con el sector público.
Gilberto Navarrete, gerente general de la empresa procesadora de alimentos La Matagalpa, sostiene que una de las limitantes con que se enfrentan es la falta de laboratorios certificados para el análisis de alimentos, por lo que tiene que contratar estos servicios en otros países, Estados Unidos o Costa Rica.
Pero no es que los laboratorios no estén certificados, afirma Patricio Jerez, presidente de Comercial Nicaragüense Exportadora de Lácteos, que aglutina a una seis empresas de lácteos, sino que un mismo laboratorio realiza varios tipos de pruebas.
De forma que los resultados a veces salen contradictorios, asegura. Una limitante para el crecimiento de las exportaciones.
Con los controles estrictos en los diferentes mercados internacionales, el tema de la inocuidad de alimentos es vital “podemos decir que es como el agua para los peces”, ilustra Gerardo Escudero, del IICA.
El proceso no es tan fácil, puesto que debe partir de la actitud del empresario y de los trabajadores mismos, para adecuarse a condiciones más higiénicas.