Al menos 60 personas murieron y otras 142 resultaron heridas entre el domingo y la madrugada de este lunes en Líbano por la ofensiva de las fuerzas israelíes, a la que el líder del Hezbolá chiita libanés, Hassan Nasralá, volvió a amenazar con responder con “todos los medios”.
Sin embargo, el presidente del Parlamento libanés, Nabi Berri, afirmó ayer que la mediación de una “tercera parte” —que no identificó—, podría llevar a un alto el fuego en “las próximas 24 horas”, tras cinco días de enfrentamientos entre Israel y el Hezbolá, tras el secuestro de dos soldados judíos por los guerrilleros.
La comitiva de la ONU, que llegó el domingo a la capital libanesa, se reunió con el primer ministro Fuad Siniora, quien solicitó un “alto el fuego inmediato y global en Líbano bajo la égida de la ONU”.
El lunes, el Consejo de Seguridad reiniciará las discusiones sobre la situación en ese país, aunque no se espera ninguna resolución al respecto. La última reunión, el sábado por la noche a puerta cerrada, concluyó sin ningún acuerdo.
Los ataques israelíes se saldaron el domingo con al menos 45 civiles muertos y 111 heridos, la mayoría de ellos bajo los escombros de sus viviendas destruidas por los bombardeos.
Una serie de nuevos bombardeos lanzados por la aviación israelí contra el Líbano, en particular en Trípoli y Baalbek, dejó un saldo de 15 muertos, entre ellos 7 militares y 41 heridos, la noche del domingo al lunes, según la policía libanesa.
El mayor número de víctimas se registró ayer en la ciudad portuaria de Tiro, donde perecieron 19 personas y 56 resultaron heridas, cuando un misil lanzado por un helicóptero cayó en la entrada de un edificio que albergaba radares de la Defensa Civil libanesa, en el que se hallaban familias que habían huido de las poblaciones cercanas a la frontera con Israel.
Entre las fuerzas libanesas, tres soldados fueron heridos por tres ataques aéreos simultáneos contra otros tantos objetivos en Saida, principal región del sur de Líbano.
Por su parte, el gobierno canadiense informó de que ocho de sus ciudadanos murieron y otros seis resultaron heridos de gravedad. Cinco de las víctimas mortales, de la misma familia, perecieron en un bombardeo aéreo israelí contra su vivienda en Aitarun, cerca de la frontera israelo-libanesa.
Desde el comienzo de los ataques israelíes, más de 200 civiles murieron y más de 355 fueron heridos, según un balance de la AFP.
En Israel, el lanzamiento de morteros de Hezbolá que cayeron en Haifa (norte) dejó ayer al menos ocho muertos.
Precisamente, la ofensiva israelí, que el domingo volvió a golpear el aeropuerto internacional, tiene como objetivo acabar con los dirigentes e infraestructura de lanzamiento de proyectiles del Hezbolá, cuyos bastiones se concentran en el sur del país.
No habría límite, dice Hezbolá
Según la televisión israelí, el jefe del partido chiita, Hassan Nasralá, resultó herido durante un ataque aéreo en Beirut, pero un responsable del movimiento indicó a la AFP poco después, que el líder se encuentra “sano y salvo”.
El mismo Nasralá amenazó el domingo, en un mensaje televisado, con utilizar “todos los medios” en el enfrentamiento con Israel, y afirmó que ya no hay límite en el conflicto entre ambos.
“Vamos a utilizar todos los medios”, afirmó. “Ya que el enemigo no tiene línea roja, nosotros tampoco tenemos una línea roja”, agregó.
Líbano reporta US$2,400 millones de pérdidas
La ofensiva israelí ha supuesto hasta ahora unas pérdidas directas de entre 400 y 500 millones de dólares para Líbano, según el Ministro de Finanzas, Jihad Azur, mientras que un economista fijó en 2,400 millones de dólares las pérdidas totales.
La milicia chiita libanesa Hizbulá lanzó anoche varios cohetes contra más ciudades israelíes de la baja Galilea, alcanzando blancos a una distancia de 45 kilómetros de la frontera entre Israel y Líbano.
Las ciudades atacadas son las de Afula, Nazaret Ilit y Guivat Elá, situadas entre 45 y 50 kilómetros al sur de la zona fronteriza, hasta la fecha los puntos más distantes desde que se inició la crisis hace cinco días.
Además han sido alcanzadas por los últimos cohetes de Hizbulá las localidades de Shlomi, el kibutz de Margaliot y la población de Shomrá, en la Galilea.
El Ministro israelí de Defensa, Amir Peretz, ha declarado ayer y durante las próximas 48 horas el estado de emergencia en la retaguardia, en zonas de la Galilea y del Golán vulnerables a recibir los disparos de los cohetes lanzados desde Líbano por la milicia chií Lizbulá.
Un comunicado difundido a medios de prensa por la Oficina de Censura del Ejército israelí, reveló que en los últimos días unos 1,200 cohetes han sido lanzados contra Israel por milicianos de Hizbulá.
Soldados, tanques y helicópteros israelíes volvieron a entrar a Gaza, territorio autónomo palestino, como parte de su operativo contra los milicianos palestinos que secuestraron a un soldado, y en los enfrentamientos murieron cinco hombres, entre ellos tres milicianos.
La ofensiva se inició hace tres semanas, después que los guerrilleros cercanos al grupo islamista Hamas secuestraron al soldado israelí Guilad Shalit, de 19 años, en un operativo fronterizo.