MEXICO. - Andrés Manuel López Obrador, candidato izquierdista a la presidencia mexicana en la elección del 2 de julio, encabeza el domingo una marcha nacional y una asamblea con más de 300.000 simpatizantes para exigir un recuento de votos en lo que busca ser "la concentración más grande en la historia" del país.
López Obrador, quien según el conteo oficial fue vencido por 0,58% de los votos por el candidato oficialista Felipe Calderón, tiene en la mira realizar su segunda gran movilización en una semana para mostrar su músculo y hacer valer su demanda de un recuento "voto por voto, casilla por casilla".
Al iniciar la movilización, poco antes de las 11h00 (16h00 GMT), más de 300.000 simpatizantes se encontraban en las calles de la capital mexicana, informó la policía de la capital.
"En el Zócalo (plaza central) y en la marcha hay un estimado de 320.000 personas, pero van llegado más grupos a la concentración", indicó a la AFP un vocero de la Secretaría de Seguridad Pública de la capital, que es gobernada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
"Si logramos hacer la concentración más grande en la historia del país, si logramos hacer el acto más importante en la historia de México, entonces todo el mundo se va a dar cuenta de que es mejor que se cuente voto por voto", dijo el sábado Jesús Ortega, jefe de campaña del candidato izquierdista.
En la vanguardia de la manifestación marchaba López Obrador, acompañado de los líderes de su partido y de sus principales colaboradores en la campaña.
Al grito de "¡Repudio total al fraude electoral!", "¡Obrador, Obrador!" y "¡Voto por voto, casilla por casilla!", los simpatizantes de la izquierda, la mayoría vestidos de amarillo con negro, los colores del PRD, iban marchando por las calles que conducen al centro de la capital mexicana.
El llamado a esta "marcha nacional" fue lanzado el sábado 8 de julio por López Obrador en su primera "asamblea informativa", que logró reunir a más de 200.000 personas en el Zócalo (plaza central) de la capital.
RECUENTO DE VOTOS
A partir del miércoles, en algunos de los 300 distritos electorales en que está dividido el país, simpatizantes realizaron pequeñas manifestaciones y algunas caravanas partieron desde los estados para llegar a la Ciudad de México y participar en la marcha.
A dos semanas de los comicios, López Obrador no ha cejado en su demanda de un recuento de votos por parte del Tribunal Federal Electoral (TRIFE), la autoridad encargada de declarar la legalidad de la elección y nombrar al presidente electo y cuyo fallo es inapelable.
Durante la semana pasada, el político izquierdista presentó a la prensa una serie de videos que describió como "pruebas irrefutables del fraude generalizado" en la elección del pasado 2 de julio.
Sin embargo, en todos los casos, el Instituto Federal Electoral (IFE) aclaró las situaciones que se observan en los videos. Algunas habrían sido errores de procedimiento que ya habrían sido corregidos o trámites habituales contemplados por la ley.
Pero López Obrador ha insistido en que la elección fue "fraudelenta de principio a fin" e incluso acusa a las autoridades electorales de estar "arreglando los paquetes" de votos para que, en caso de un recuento, se confirme el triunfo de Calderón.
Interrogado en dos ocasiones sobre si en un nuevo conteo por voto reconocería su derrota, el izquierdista contestó: "No me quiero adelantar a eso" y "nos atenemos a los resultados, (pero) no quiere decir que yo los acepte".
A partir del sábado, el TRIFE inició el análisis de más de 355 impugnaciones de los comicios presidenciales, 220 de ellas presentadas por la izquierda. El tribunal debe resolver la legalidad de la elección antes del 31 de agosto y declarar al presidente electo a más tardar el 6 de septiembre.