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El sábado, las continuas acciones militares israelíes por aire, tierra y mar en el Líbano, cobraron unas 40 vidas, en su mayoría de civiles. El peor incidente ocurrió en un lugar rural conocido como Ter Harfa, en el sur libanés, cuando aviones israelíes atacaron un convoy de civiles que huían de la zona, matando a 18 aldeanos, entre ellos 9 niños. Israel lamentó estas muertes pero culpó a la milicia extremista de Hezbolá, que ha secuestrado a dos soldados judíos y exige un canje de prisioneros. Por su parte, la guerrilla chiíta Hezbolá lanzó decenas de proyectiles contra Israel, llegando algunos hasta Tiberíades, a unos 45 km de la frontera. Estados Unidos llamó a Hezbolá a cesar sus ataques y presionó a Siria para que cese el apoyo a la milicia. Pág. 9A
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