Los líderes del Grupo de los Ocho países más industrializados (G8) iniciaron el sábado su cumbre anual, marcada por el agravamiento de la violencia en Oriente Medio, sobre la que algunos dirigentes han mostrado marcadas diferencias.
El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo en una conferencia de prensa al final de la jornada que tiene “la sensación de que Israel persigue otros objetivos más amplios que la liberación de sus soldados” secuestrados en Líbano y Gaza.
La cumbre, en la ciudad de San Petersburgo, capital del antiguo imperio ruso, comenzó con una cena de jefes de Estado y Gobierno en el histórico Palacio de Constantino.
Este domingo comenzarán las sesiones de trabajo centradas en seguridad energética y desarrollo, aunque también se hablará de Oriente Medio, los programas nucleares de Irán y Corea del Norte y de comercio.