—¡Ayúdenme!... Tráigame gasolina y luego le pago—, decía entre el cansancio y la determinación por concluir la carrera el esteliano Douglas Guadamuz, a los habitantes de la comunidad de Las Mesas, en el municipio de Darío, Matagalpa, donde se realizó ayer la quinta etapa del Campeonato Nacional de Enduro.
La ruta, de 95 kilómetros aproximadamente, era complicada, quizás la peor entre las anteriores, según decían varios competidores.
Guadamuz, de la categoría 2RB (preexpertos), se encontraba a 15 kilómetros de concluir la ruta cuando su moto quedó sin combustible, luego de casi cinco horas de recorrido pedregoso y de lodazales.
“Es increíble. Esto nunca lo había pasado en los otras rutas como Boaco y Estelí. Esta es la peor de todas las pruebas”, aseguraba Guadamuz, el primer corredor que logró salir de la montaña a la carretera de Darío, con ventaja superior a los 30 minutos sobre su escolta, Ricardo Cornejo.
Para entonces, más de 10 pilotos se encontraban atrapados entre la desafiante montaña del cerro Los Delirios, que comprendía el último reto de los competidores.
“No están difícil. Es cuestión de preparación”, dijo el presidente de la Asociación Nicaragüense de Enduro, Ignacio Lorío.