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la selección nacional de beisbol tiene rato de no conseguir resultados que satisfagan a todos, aún cuando a menudo ofrece tórridas batallas en los torneos en el extranjero. (FOTOS LA PRENSA/ARCHIVO )
URGE MODERNIZARLO
EL BEISBOL NECESITA CARAS E IDEAS NUEVAS
No se puede seguir con las ideas de 1972
Félix Cisneros C.
deportes@laprensa.com.ni
Atención cronistas

Y a nuestros cronistas: el fanático que no asiste a los juegos de beisbol, necesita ser transportado por ustedes al estadio a través de una descripción de lo que ocurre en el juego. Las viñetas vulgares, (no todos los medios lo hacen), los chismes, los comentarios fuera de lugar, no ayudan a promover las visitas de las personas a los estadios.

No hablo de capacidad, porque creo que si están ahí es porque son capaces de hacer su trabajo; pero no se olviden que ustedes son educadores, formadores de valores y, por sobre todas las cosas, los ojos y oídos de los fanáticos del beisbol.

Es lamentable cuando en algunas transmisiones de beisbol, se habla de todo, menos del marcador, una información que por lo fluctuante de la audiencia, es de vital importancia.

Y recuerden que por el camino que va el beisbol, si no se reinventa, ustedes podrían ser afectados indirectamente. Ustedes, desde los micrófonos de las radios, de las páginas de las secciones de deportes en los periódicos, de la televisión, pueden hacer mucho por el beisbol. Nadie mejor que los cronistas deportivos para promover esa mejoría en el beisbol. Hagan algo por el beisbol y por Nicaragua.

El beisbol, el deporte rey en nuestro país, ciertamente como lo señaló el periodista y profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UCA, Alfonso Malespín, necesita ser reinventado y modernizado.

Pero esa modernización tiene que pasar necesariamente por un cambio total, radical, de actitud, de todas las personas involucradas hasta hoy en el tema de promover el beisbol. Y esto incluye su dirigencia, su estructura inferior, la forma de promocionarlo, el Gobierno, jugadores y entrenadores e, incluso, los cronistas que lo acompañan diariamente y que viven de hablar de beisbol.

En el caso de la dirigencia, reconociendo la gran labor realizada por la actual organización a lo largo de muchos años, posiblemente mucho más de los que este servidor tiene, deben darse cuenta sus miembros, que el beisbol en el mundo ha cambiado. Que otros deportes han aumentado el número de sus aficionados, que la tecnología permite hoy que otras disciplinas deportivas sean accesibles a las personas en la comodidad de sus hogares y, como Alfonso Malespín mencionaba en su artículo, la calidad de los equipos nacionales ya no es suficiente para competir dignamente y obtener resultados en los principales eventos internacionales.

Sin resultados favorables desde hace muchos años, sin calidad, sin pasión y sin amor por parte de los encargados de manejar el beisbol en Nicaragua, la Selección Nacional no atrae fanáticos a los estadios. La audiencia radial ha ido poco a poco disminuyendo hasta casi desaparecer y los patrocinadores, que viven del negocio de la publicidad, han cambiado al beisbol por otros deportes que han emergido en Nicaragua, en donde sí se ven caras nuevas e ideas creativas.

ESTRUCTURA ANQUILOSADA

Pero también parte del problema es que la estructura en la que se basa el beisbol no sufre cambios, se mantiene a pesar del tiempo, no sólo en la dirigencia central sino en todo el país. No tratamos de ocultar y de reconocer el inmenso trabajo que activistas de beisbol han realizado a lo largo de muchos años, (caso de Víctor Zavala, en Granada) muchos de ellos poniendo, incluso, dinero de su bolsa para activar equipos en las distintas categorías y que aún lo continúan haciendo estoicamente, sino que a nivel general están presentes las mismas ideas de 1970 en el beisbol nacional. Ideas que en esos años fueron avanzados, novedosas, buenas, y dieron resultados. Pero ya pasó su tiempo.

Estos dirigentes están obligados a dar paso a nuevos líderes, con nuevas ideas, porque si no, ¿cuáles son los resultados de esto? No hay cambios, no hay resultados favorables, no se producen valores para el beisbol profesional, no hay rentabilidad, no hay negocio, no hay mejores condiciones, no sólo para jugar beisbol sino para la vida personal de cada jugador. No hay atracción, no hay motivación para asistir en familia a un partido de beisbol. No hay fanatismo. El beisbol se está perdiendo, si no se reinventa... no va a desaparecer... continuará haciendo el ridículo en las competencias internacionales.

Otra de las causas que se observa en la crisis del beisbol es la mala promoción que tienen nuestros campeonatos de beisbol. El primer problema es una competencia, absurda por cierto, entre la dirigencia del beisbol aficionado con el profesional, no con la dirigencia de la Liga Profesional sino con el beisbol en sí. Al beisbol que dirige la Feniba le faltan recursos para hacer una liga igual a la Liga Profesional.

A pesar de utilizar a casi todos los jugadores nacionales de la profesional, no puede competir en calidad, los patrocinadores prefieren la profesional, por lo que la Feniba debe crear una liga que le dé oportunidad a los nuevos valores nacionales que todavía no han madurado suficiente para jugar a un nivel superior y buscar a largo plazo unificar el sistema del beisbol en cuanto a buscar resultados de la Selección Nacional.

REORIENTAR ESFUERZO

La Feniba debería producir nuevos valores, darle oportunidad a muchos jóvenes de demostrar su capacidad, involucrar a más nicaragüenses, el resultado: un regreso a los campos de beisbol. El resultado será más interés de los jóvenes porque tendrán más oportunidades, el comercio se moverá más alrededor del beisbol, las familias regresan a los estadios porque los que juegan son personas de su círculo cercano y por que hay calidad.

Esto no significa quitarle calidad al beisbol de la Feniba; en lo absoluto, significa cambiar de estrategia pero ya para reinventar el beisbol como dice el colega Malespín. Ese reinvento pasa necesariamente por un cambio de actitud en la dirigencia del beisbol. Pero un cambio no sólo en la superestructura sino a nivel nacional. Si quieren reinventar el beisbol, no puede seguir siendo el negocio, el modus vivendi o de diversión de unos pocos. Tiene que cambiar, o los dirigentes cambian o los cambian. Si no se hace nada, nadie irá a los estadios.

Pensar que la promoción y el desarrollo del beisbol están en Managua es un error. Los mejores exponentes de nuestro beisbol han salido de ligas fuera de la capital. Denis Martínez, de Granada; Antonio Chévez, de Telica, León; Porfirio Altamirano, de la zona rural de Ciudad Darío; Albert Williams, de Laguna de Perlas; Marvin Benard, de Mina Rosita; Vicente Padilla, de las comarcas de Chinandega, igual que Oswaldo Mairena, sólo por mencionar algunos.

Entonces, ¿por que el interés de la superestructura de querer promover y hablar de beisbol sólo en los principales centros urbanos, entre ellos, la capital? Indudablemente que no se pueden dejar por fuera los centros urbanos pero si se olvidan del resto del país... por eso estamos como estamos.

NO HAY PROMOCIÓN

Promocionarlo no es sólo hacer una conferencia de prensa, enviar un comunicado o hacer un anuncio para la radio y la televisión sino que es involucrar a los nicaragüenses en el beisbol, desde Infantil, Juvenil, Mayor A y la Primera División. La familia es el núcleo de toda sociedad y si la familia no está involucrada, nada saldrá bien y mientras el deporte rey espera por el reinvento, la juventud nicaragüense, la que le gusta el beisbol, se pierde en la vagancia, las drogas y en las pandillas.

Si los berrinches y las protestas son el pan nuestro de cada día en un partido, ¿cómo quieren que los padres de familia llevemos a nuestros hijos al estadio? Si el respeto que debe existir entre los seres humanos no es parte de la formación de nuestros jugadores, ¿qué aprenderán nuestros hijos de nuestros jugadores, aficionados o profesionales? Si el deporte que actualmente hacemos se aparta de la formación de valores de nuestra juventud, entonces para qué hacer deporte.

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