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Todavía no sabemos por quién votar
León Núñez
El autor es abogado y escritor

En las elecciones de 1990 los votos depositados a favor de doña Violeta no fueron otra cosa que votos contra Daniel. En las elecciones de 1996 y 2001 los votos depositados a favor de don Arnoldo y de don Enrique no fueron ni más ni menos que votos depositados para que no ganara Daniel. En estas tres contiendas electorales con cualquier candidato hubiera perdido Daniel.

Esto significa que en las elecciones de 1990, 1996 y 2001 la mayoría de los nicaragüenses no tuvieron otra alternativa —si querían que perdiera Daniel— que votar por la derecha, o en otros términos, no tuvieron otra alternativa que votar a favor de doña Violeta, de don Arnoldo y de don Enrique para derrotar a Daniel. A decir verdad, la motivación del voto mayoritario en las tres elecciones anteriores estuvo determinada fundamentalmente por el deseo de que Daniel no triunfara en las elecciones. No importaba quién las ganara; lo importante era que Daniel las perdiera.

Actualmente la situación política de cara a las próximas elecciones ha sufrido algunas modificaciones. Si bien es cierto que en las elecciones de noviembre de este año no serán pocos los nicaragüenses que van a votar contra Daniel Ortega en el sentido apuntado —de que lo importante es que no gane Daniel— también es cierto que en dichas elecciones va a existir la posibilidad de escoger. Ya no será una elección a dos bandas. Los que no son danielistas ya no estarán obligados a votar como antes, ahora podrán votar por la izquierda democrática, representada por Edmundo Jarquín o por la derecha liberal, representada por José Rizo o por la extrema derecha libero-conservadora, representada por Eduardo Montealegre.

Yo creo que es importante destacar que el pueblo también podrá votar a favor de don Edén Pastora, aunque en este caso no se puede saber la posición ideológica que se favorecería votando a favor de don Edén, pues en la peña El Bejuco de Acoyapa —y esto lo descubrí en la última reunión— se tiene la percepción de que el señor Pastora vive en una permanente oscilación ideológica; que hay días en que amanece de izquierda así como hay días en que amanece de derecha; que hay días en que se acuesta de izquierda así como hay días en que se acuesta de derecha; que hay días en que se levanta defendiendo posiciones de extrema derecha y en el mismo día se acuesta defendiendo criterios de extrema izquierda, no faltando algunos días en que don Edén se levanta y se acuesta sin ser ni de derecha ni de izquierda sino de centro.

A pesar de que las candidaturas está definidas en la peña El Bejuco todavía no se sabe por quién votar. Debo señalar que los miembros de la peña no pertenecemos a partido político alguno, que somos incapaces de hacer negocios con o al amparo del gobierno de turno y que no aceptamos ser funcionarios públicos. Este desinterés personal, ajeno también a motivaciones emocionales o estéticas, nos conduce a tomar con absoluta racionalidad la decisión de por quién votar. Por lo tanto, nuestro voto se va a determinar, en primer lugar, analizando el perfil psicológico de los candidatos y en segundo lugar, estudiando sus propuestas políticas, pero propuestas políticas concretas y viables, y no propuestas propias del paraíso de las generalidades.

Como hasta ahora los candidatos presidenciales no han hecho propuestas concretas —todavía no hay nada que estudiar— el presidente de la peña, a efecto de ir preparándonos para saber por quién votar, nombró una comisión encargada de investigar el perfil psicológico y psiquiátrico de cada uno de los cinco candidatos. Se dispuso que dentro de 15 días, contados a partir del pasado 8 de julio, la comisión debía presentar no solamente el resultado de su investigación sino que también debía dar a conocer el diagnóstico psicológico y psiquiátrico de los candidatos.

Yo propuse en la peña que se hiciera público el trabajo de la comisión, y que en mi condición de portavoz de El Bejuco se me diera permiso para dar a conocer, durante cinco días consecutivos, por medio de las páginas de opinión de La PRENSA los elementos psicológicos y psiquiátricos que definen la personalidad de cada uno de los candidatos. El presidente de la peña dispuso que mi petición sería sometida al plenario una vez que la comisión haya presentado el resultado de su trabajo.

No obstante, como dije antes, de que no van a ser pocos los nicaragüenses que van a votar para que no gane Daniel, la mayoría va a participar en una verdadera elección, no para que no gane alguien, sino para elegir al próximo Presidente de Nicaragua, que bien puede ser Daniel Ortega, Edmundo Jarquín, José Rizo o Eduardo Montealegre, sin descartar que el próximo 5 de noviembre podría producirse no la sorpresa del siglo sino la sorpresa del milenio con el triunfo de Edén.

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