TEGUCIGALPA. - El gobierno abrió una investigación para prevenir accidentes en Honduras, luego que 15 personas murieron y 32 resultaron heridas cuando un autobús sin frenos chocó con otro que permanecía estacionado y subía pasajeros en una carretera.
"Nuestro propósito es revisar todas las unidades del servicio público del país", dijo el martes a la AP el director general del Transporte, Pastor Canales.
Informó que técnicos de la Secretaría de Transporte, apoyados por patrullas de tránsito, paran en las carreteras a los autobuses con el fin de comprobar su mantenimiento y estado mecánico.
La tarea se extenderá por mucho tiempo para impedir que este tipo de tragedias continúen enlutando los hogares hondureños, añadió.
El accidente se produjo el lunes cuando un autobús que venía de Danlí, a unos 200 kilómetros al este de Tegucigalpa, ingresó a la capital a exceso de velocidad por problemas en los frenos.
"Estudiamos el caso para que no vuelvan a ocurrir situaciones similares y lograr una fuerte indemnización a los familiares de las víctimas", dijo la vocera de la fiscalía Lorena Cálix.
En el lugar del accidente murieron 10 personas por múltiples fracturas y quedar atrapadas entre los hierros retorcidos de los vehículos, de donde fueron sacados por las autoridades. Otros cinco murieron en el hospital.
El rescate de los heridos y muertos se extendió por casi cuatro horas. La mayoría de los fallecidos y heridos son mujeres.
PIDIÓ ORAR
El autobús que venía de Danlí se estrelló con la parte trasera del otro vehículo detenido en las cercanías del centro comercial Villas del Sol, al este de la capital, que realizaba un rutinario recorrido por la ciudad. En los dos vehículos viajaban más de 100 personas.
El director general de Tránsito, René Maradiaga, afirmó que Mariano Alvarado, el chofer de la unidad sin frenos, pidió orar a los pasajeros antes de impactar y arrastrar por unos 150 metros al otro autobús.
Alvarado, de 55 años, permaneció casi dos horas con la mitad de su cuerpo atrapado en el asiento del carro, de donde fue rescatado por los bomberos. Su estado es grave. Decenas de sobrevivientes rompieron los vidrios y salieron desesperados por las ventanas. El otro chofer salió ileso.
La mayoría de los cuerpos fueron trasladados para ser sepultados a sus pueblos natales de las provincias de El Paraíso y Olancho, al este de Honduras y fronterizas con Nicaragua.
Ambos vehículos eran antiguos, de la década de 1950. Habían sido comprados usados en los años 70 en Estados Unidos, donde se utilizaron en rutas escolares.