Unos 30 fabricantes de tejas y ladrillos en Jalapa acordaron subir hasta en un ciento por ciento el precio de estos productos después de la puesta en vigencia del Decreto de Estado de Emergencia Económica que suspendió toda actividad forestal e industrial maderera en el departamento de Nueva Segovia.
Los dueños de talleres consideran que tanto el Decreto como la Ley de Veda Forestal son una muy buena medida para frenar el deterioro de los bosques, pero que eso ha venido a elevar los costos de producción de las tejas y ladrillos en el municipio.
El problema se les tornó grave después que los aserraderos suspendieron sus actividades y por consiguiente las ventas de cospes y desperdicios obligándolos a ir a lugares distantes como Terrerio y Macaralí a buscar madera podrida de los árboles que quedaron tumbados y abandonados con las medidas de ataque a la plaga del gorgojo descortezador en el período 2000-2002.
Los desperdicios de madera, un material indispensable para el calentamiento de los hornos, en invierno se humedecen y los caminos se deterioran, dificultando mucho más su extracción del terreno donde se encuentran tirados.
Carlos Gómez, empresario tejero de la comunidad de Chuslí, comparó que el cospe (cortes) lo conseguía a 800 córdobas la carga, pero ahora les venden a dos mil córdobas “solo ramazón que si nos sirve ahorita, dentro de dos meses ya no servirá para nada porque son pura esponja, se pudre con la humedad”.
En Jalapa pobladores opinan que el bosque debe manejarse de manera racional y sobre todo aplicar las leyes con todo su rigor para evitar la destrucción de los mismos.